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A los 27 años, se fue el hijo de Cindy Crawford que eligió contar en voz alta lo que le estaba costando vivir

Presley Gerber falleció mientras estaba internado en un centro de rehabilitación en California, según confirmó la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles. Su familia pidió privacidad en medio de un duelo que reaviva el debate sobre la salud mental en el mundo de la moda.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · 21 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Yo me acuerdo una frase que leí alguna vez y que me vuelve a la cabeza cada vez que una noticia así cruza la pantalla: "No estamos rotos, estamos en proceso". Presley Gerber, el hijo mayor de Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, murió a los 27 años mientras estaba internado en un centro de rehabilitación en California, y la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles fue la encargada de confirmar el fallecimiento, un dato que sus allegados pidieron mantener con discreción absoluta en las primeras horas posteriores a la noticia, según el comunicado que difundió la familia para reclamar privacidad y respeto en un momento que, por lo que se ve, todavía no termina de cerrarse del todo.

Una despedida pública y el pedido de ayuda

Lo que más me interpela de esta historia, y se los confieso, es que Presley había elegido hablar en primera persona sobre lo que le estaba pasando, sin maquillar nada. En diciembre de 2025 abrió un video en Instagram donde habló de los medicamentos que estaba tomando, de los ataques de pánico que lo atravesaban y de las pérdidas que había sufrido, y luego lo borró, pero alcanzó a dejar un mensaje que era casi una mano tendida: quería encontrar a alguien que lo orientara para acceder a ayuda, y le hablaba directamente a quien estuviera pasando por algo parecido para recordarle que no estaba solo. Su madre, Cindy Crawford, le respondió con un mensaje breve y demoledor, "Presley, te queremos y no estás solo", que es de esas frases que a mí, lectoras y lectores, nos quedan dando vueltas porque condensan todo lo que una madre puede decir cuando siente que las palabras no le alcanzan.

El peso en la familia y la voz de Kaia

La hermana menor, Kaia Gerber, también había hablado en una entrevista del impacto que tuvo en la dinámica familiar la lucha de Presley, y lo dijo con una honestidad que a mí me pareció desgarradora: explicó que durante mucho tiempo relegó sus propias necesidades porque sentía que sus padres tenían que estar Presley, y que esa lógica la había llevado a ella misma a resistir la idea de pedir ayuda, como si pedir fuera una distracción indebida en medio de una emergencia. Esa confesión, que se conoce ahora con el peso de lo que pasó, abre una pregunta incómoda para todas las familias: cuántas veces, mientras se cuida a un hijo, se deja a otro esperando su turno, y cuántas veces ese otro aprende, sin querer, que su turno nunca llega.

Una carrera que empezó a los 16 y lo puso en la cima

Presley había nacido el 2 de julio de 1999 en Brentwood, uno de los barrios más reconocibles de Los Ángeles, y a los 16 años empezó una carrera que lo llevó por las pasarelas y las campañas de marcas enormes: Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren forman parte de un currículum que muchos modelos miran con envidia, y en 2018 incluso había compartido con su madre un comercial de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl LII, una rareza para alguien tan joven y, al mismo tiempo, una señal de lo rápido que se movía en la industria.

Qué trabajo de su trayectoria te quedó dando vueltas

“"Presley, te queremos y no estás solo".”Cindy Crawford, en respuesta al video de su hijo en Instagram

Si me dejan cerrar con una recomendación en primera persona, se las hago: vuelvan a ver el comercial de Pepsi de la Super Bowl LII y miren a Presley junto a Cindy con atención, porque ahí hay un chico que todavía estaba en el umbral de todo lo que le iba a pasar, y que sin embargo ya tenía la mirada de alguien que sabe que lo están mirando, y eso, creo, es parte de lo que esta historia nos deja como advertencia para los que trabajamos cerca de la fama ajena: no siempre el brillo alcanza para tapar lo que se está cocinando por dentro, y a veces lo más valiente que puede hacer alguien, con veintipocos años y un apellido enorme, es pedir ayuda en voz alta, aunque después borre el video.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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