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Adelgazar para ser madre: lo que mostró el estudio sobre cirugía bariátrica y fertilidad

Una investigación del Reino Unido siguió durante dos años a más de un centenar de mujeres con obesidad y comprobó que quienes se operaron perdieron más de 30 kilos, regularizaron la menstruación y, en la enorme mayoría de los casos, dejaron atrás el síndrome de ovario poliquístico. Diecisiete de ellas, además, tuvieron embarazos saludables después de la intervención.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A veces, la posibilidad de ser madre empieza por un cambio que parece ajeno a la maternidad. Eso es lo que cuenta, en su propio lenguaje de cifras y hormonas, un estudio que acaba de aparecer en la revista Obesity Surgery y que puso el foco en algo que muchos consultorios conocen bien: la relación entre el peso, las reglas y los ovarios.

Lo que hicieron las investigadoras de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, fue sencillo de explicar y complejo de ejecutar. Tomaron a 102 mujeres con obesidad, las dividieron en dos grupos y las acompañaron durante dos años. A 84 de ellas las operaron: les hicieron una cirugía bariátrica, esa intervención que reduce el tamaño del estómago y que en Argentina se conoce sobre todo por los nombres de Manga Gástrica o Bypass Gástrico. Las otras 18, en cambio, siguieron adelante con el tratamiento convencional, sin pasar por el quirófano. La diferencia, a la larga, fue enorme.

Treinta kilos menos y una menstruación que se ordena

Las mujeres operadas perdieron, en promedio, más de 30 kilos. Pero acá viene lo que más le importa a quien sueña con un embarazo: al bajar de peso, los ciclos menstruales se regularizaron, los niveles hormonales dejaron de bailar como antes y, sobre todo, mejoró la fertilidad. La investigadora principal del estudio, Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey, lo dijo con palabras que cualquier ginecólogo podría firmar.

“Los niveles hormonales desregulados, las reglas irregulares y condiciones como los ovarios poliquísticos se ven afectados por la obesidad. Al reducir esto, lo que hemos visto es que puede conducir a mejoras sin necesidad de medicación.”Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey

El dato más fuerte: los ovarios poliquísticos

  • De cada diez mujeres que llegaron a la cirugía con síndrome de ovario poliquístico, nueve dejaron de cumplir los criterios de la enfermedad dos años después de operarse.
  • Diecisiete de las pacientes operadas tuvieron embarazos saludables después de la intervención, lo que refuerza la idea de que el descenso de peso actúa como una llave para la fertilidad.
  • El grupo que no se operó mantuvo, en general, los mismos desbalances hormonales y los mismos trastornos del ciclo menstrual con los que arrancó el estudio.

Yo te lo cuento porque, del otro lado de este, lo que hay es un montón de historias silenciosas. La de Mariana, 38 años, maestra rural en un pueblo del sur de la provincia de Buenos Aires, que me escribe cada tanto para contarme que lleva casi una década tratando de quedar embarazada y que ya probó de todo, desde metformina hasta tratamientos de fertilidad de alta complejidad. Ella me dijo una vez, mientras tomábamos mate en la vereda de la escuela: no entiendo por qué nadie me habló antes de la obesidad como una causa posible, cuando tengo treinta kilos de más desde los veinte. Historias como la de Mariana son las que le dan sentido a este tipo de investigaciones, aunque el dato científico venga de Inglaterra.

Ahora bien, vale la pena poner los pies en el piso. La muestra es chica y el grupo de comparación es todavía más chico. Por eso, antes de correr a cambiar las guías clínicas, los propios autores piden estudios más grandes, con más pacientes y con seguimiento a más largo plazo. La cirugía bariátrica no es un trámite: es una operación mayor, con riesgos, con una recuperación larga y con un compromiso de por vida con la alimentación. Lo que este estudio abre es la conversación, no una receta universal.

Lo que a mí me queda dando vueltas, mientras cierro esta nota con el ruido del pueblo de fondo, es esa frase final que me dijo Mariana cuando le conté lo del estudio: a lo mejor, lo que me falta no es un médico nuevo, sino un cuerpo distinto. Una reflexión que no es liviana y que nos obliga a pensar la obesidad no solo como un tema estético o cardíaco, sino también como un obstáculo concreto para el deseo de maternar. ¿Vos que estás leyendo, habías escuchado hablar alguna vez de la cirugía bariátrica como un camino posible para mejorar la fertilidad? Contame qué pensás, que estas notas se escriben mejor cuando hay otra voz del otro lado.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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