Lunes, 31 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕

El Quijote Noticias

PortadaVida

Aulas con ruedas: los oficios que viajan hasta los pueblos más apartados de Neuquén

Siete unidades educativas móviles llevan capacitación técnica gratuita a parajes rurales y cordilleranos donde no hay un centro de formación cerca. Ya se formaron más de 460 personas en once localidades y la oferta se arma a medida de cada comunidad.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 31 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Son las ocho de la mañana y en la plaza de Huinganco todavía hace frío. Un camión grande, pintado con los colores del Ministerio de Educación de Neuquén, se acomoda despacio sobre el asfalto y, casi sin que nadie lo note, empieza a transformarse: las compuertas laterales se abren como valijas, aparece un banco de trabajo, se despliegan paneles solares de práctica y, en cuestión de minutos, queda armado un aula-taller con todas las herramientas listas. Lo que acaba de llegar a este pueblo del norte neuquino no es una carga cualquiera: es una de las siete aulas móviles que desde hace algo más de un año vienen llevando cursos gratuitos de oficios a parajes donde, hasta no hace tanto, no había forma de aprender un oficio sin subirse a un colectivo hasta la ciudad más cercana.

La propuesta, que ya se siente como propia en varios pueblos, es articulada por el Ministerio de Educación de Neuquén junto con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica y el Centro de Formación Profesional N° 43, con el respaldo de los municipios y del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano provincial. La lógica, me cuentan los coordinadores, fue diseñada a la inversa de lo que suele pasar con la oferta educativa: en lugar de empujar un curso desde un escritorio central y ver después si funciona, primero se escucha qué necesita cada comunidad y en función de eso se manda la unidad equipada con lo que hace falta. Por eso en Huinganco, una localidad atravesada por ríos y con fuerte vínculo con el turismo de pesca, funcionan talleres de mecánica de motores fuera de borda y nafteros; en Aluminé, donde el sol pega fuerte y la cordillera se ve a pocos kilómetros, lo que se enseña es a instalar sistemas solares fotovoltaicos y térmicos; y en San Patricio del Chañar, el pueblo petrolero por excelencia, la capacitación estrella es la de gasista domiciliario y soldadura.

Unidades hechas a medida de cada pueblo

Las siete aulas no son iguales ni llevan lo mismo: cada una está montada sobre una estructura móvil y equipada con la maquinaria específica del oficio que va a enseñar. Algunas son metálicas, otras se abren como trailers, todas comparten un rasgo común: pueden instalarse en playones municipales, en predios de escuelas técnicas o directamente en la calle, un piso firme. El viaje desde la capital neuquina hasta el último destino puede tomar varias horas, pero la logística está aceitada: los equipos se trasladan con los insumos, los instructores y hasta los elementos de seguridad personal para los alumnos. La distribución de las especialidades, según el detalle que manejan en la Dirección de Educación Técnica, queda más o menos así en el mapa provincial.

  • Plaza Huincul: tornería.
  • Mariano Moreno: moldería y patronaje de indumentaria.
  • San Martín de los Andes: soldadura y formación de docentes técnicos.
  • Además, en distintos puntos se dictan metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil e instalación de sistemas de gas.

Lo que más me llamó la atención al reconstruir esta movida es que la oferta responde a la economía real de cada lugar. No es un catálogo cerrado bajado desde Buenos Aires: es un traje a medida. En las zonas cordilleranas con fuerte turismo estival se refuerza lo que tiene salida en hoteles y campings; en la zona de los yacimientos, lo que sirve para reparar cañerías o soldar estructuras; en los pueblos con producción bajo riego, lo que tiene que ver con el mantenimiento de máquinas. Esa lógica, simple y de sentido común, es la que hizo que entre 2025 y lo que va de este año 463 personas hayan terminado sus capacitaciones en once localidades: Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar.

“Yo tengo cincuenta y dos años y toda la vida arreglé motores a ojo, como me enseñó mi viejo. Cuando vi el camión aquel en la plaza me acerqué pensando que era una charla y terminé anotándome en el curso de mecánica de motores fuera de borda. Ahora saco conclusiones que antes ni me imaginaba, y hasta pienso que con esto puedo armar algo para la temporada de pesca.”Andrés, vecino de Huinganco

Las cifras oficiales muestran un mapa que sigue creciendo: cada vez más municipios piden ser sede y la demanda de cursos, especialmente de soldadura, gas y energías renovables, no para de aumentar. Los organizadores insisten en que la meta no es solamente entregar un certificado: es que cada egresado tenga una chance concreta de insertarse en el mercado laboral de su propia zona, sin tener que emigrar. Lo que empezó como una experiencia piloto ya se consolidó como una política sostenida en el tiempo, con presupuesto asignado y con instructores que conocen el territorio porque, en muchos casos, son del mismo pueblo al que llegan las aulas. Y mientras el camión se vuelve a cerrar y arranca ruta hacia el próximo paraje, en Huinganco el grupo ya está planeando cuándo se repite la edición del curso. Como me dijo Andrés mientras guardaba la llave de tubo en su bolso de trabajo: si el aula vuelve a venir, ahí vamos a estar, debajo de la lona, aprendiendo otra vez.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo