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Brad Pitt en el techo del mundo: a veintiocho años de la película que incomodó a China

Repasamos la historia de "Siete años en el Tíbet", el filme de Jean-Jacques Annaud que cambió la carrera de su protagonista y la relación de Hollywood con el gigante asiático.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · 23 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura
“Las montañas son el escenario donde un alpinista austríaco termina encontrando algo más importante que una cima: la posibilidad de empezar de nuevo.”Reflexión que sobrevuela la película

Cuando uno repasa la filmografía de Brad Pitt no puede dejar de detenerse en "Siete años en el Tíbet", porque esa película marcó un antes y un después tanto en su carrera como en la manera en que China empezó a mirar con recelo a las producciones occidentales que se animaban a contar ciertas historias. La dirigió el francés Jean-Jacques Annaud y se estrenó en 1997, hace ya veintiocho años, con un Pitt en plenitud interpretativa que se animó a meterse en la piel de Heinrich Harrer, un alpinista de elite que en 1939 abandona a su esposa embarazada para embarcarse en una expedición al Himalaya sin saber que el mundo está a punto de cambiar para siempre.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial trastoca todos los planes: Harrer termina prisionero y la expedición que iba a ser el centro de su vida pasa a un segundo plano. Cuando finalmente consigue escapar, su derrotero lo lleva hasta el lugar donde reside el Dalai Lama, entonces apenas un niño, y allí se construye el verdadero corazón de la película: una amistad improbable entre dos mundos que la guerra y la geografía habían separado.

Dos planos que se cruzan

Lo que a mí siempre me resultó atractivo del relato es que Annaud no se queda en la aventura de montaña ni en el costumbrismo exótico, sino que va armando dos planos que se cruzan todo el tiempo: por un lado, el viaje interior de un hombre que viene de un mundo que se está autodestruyendo; por el otro, la preparación china para invadir el Tíbet, ese contexto que le da a la historia una densidad que va mucho más allá del paisaje imponente. Es una película para mirar con tiempo, dejándose llevar por los tiempos del Himalaya y por la calma con la que se construye esa amistad entre Harrer y el líder espiritual.

  • Pitt interpreta a Heinrich Harrer, alpinista austríaco que parte en 1939 y queda prisionero al estallir la Segunda Guerra Mundial.
  • Tras escapar, Harrer entabla amistad con el Dalai Lama, que en esa época era apenas un niño.
  • La película mezcla aventura, cautiverio, fuga y un profundo proceso de transformación personal.
  • En 1997 China prohibió los estrenos de Sony durante todo el año como represalia.
  • Pitt y Annaud fueron vetados de por vida, aunque luego el director pudo entrar en 2012 y el actor en 2014.

Si nunca la vieron, mi recomendación es que se sienten a mirarla con la paciencia que pide una película de casi dos horas y media: el viaje físico al Himalaya es imponente, pero lo que uno se termina llevando puesto es esa historia de transformación, esa manera en que un hombre que parecía tenerlo todo termina entendiendo que lo que le faltaba estaba del otro lado del mundo, en una cultura que no era la suya. Vale la pena revisarla, sobre todo ahora que se cumplen veintiocho años de su estreno y uno puede ponerla en perspectiva.

AO
Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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