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Chaco teje una red de salud mental con equipos en cada pueblo y guardia que no duerme

Un proyecto en la Legislatura chaqueña propone ordenar bajo un mismo esquema los servicios que ya existen, sumar equipos interdisciplinarios en regiones sanitarias y armar una atención de crisis disponible las 24 horas, con seguimiento obligatorio después de cada internación y un capítulo entero dedicado a prevenir el suicidio.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Son las nueve de la mañana y en la sala de espera del centro de salud del barrio ya hay varias personas sentadas, algunas con un número en la mano, otras simplemente acompañando a un familiar. Me acerco a Marta, una vecina de 52 años que conozco desde hace tiempo, mientras acomoda la cartera sobre las rodillas y me cuenta que hace dos meses tuvo que llevar a su hijo adolescente a una guardia porque estaba desbordado, y que cuando le dieron el alta se volvió a la casa con la indicación de volver por consultorio externo. Volvió, pero tardó tres semanas en conseguir un turno. Esa espera, me dice Marta, fue lo peor: la sensación de que después de la tormenta uno queda a la intemperie. Esa imagen se repite, con distintos nombres, en cada pueblo chaqueño donde el Estado intenta dar respuesta a un problema que no distingue zonas rurales de urbanas ni barrios populares de zonas céntricas.

Ahora, en la Legislatura del Chaco, se discute un proyecto de ley que busca poner orden a ese mapa disperso y, sobre todo, garantizar que nadie quede sin acompañamiento después de una crisis. La iniciativa, que tomó estado parlamentario en las últimas semanas, propone crear la Red Provincial de Salud Mental Comunitaria, una estructura que no parte de cero sino que se apoya en lo que ya funciona para darle coordinación, presencia territorial y reglas claras de funcionamiento.

Una provincia dividida en nodos, con equipos completos en cada región

Lo que el texto plantea es sencillo de explicar y ambicioso de ejecutar: la provincia se organiza en nodos regionales de salud mental, alineados con las regiones sanitarias que ya existen, y cada nodo se convierte en el punto de referencia para una zona determinada. En la práctica, eso significa que en lugar de depender de un único hospital cabecera o de profesionales aislados, cada región deberá contar con equipos interdisciplinarios integrados por psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos.

  • Relevamiento de la población a cargo, los servicios disponibles y las barreras de acceso en cada zona.
  • Consultas ambulatorias y visitas domiciliarias para llegar a quienes no llegan al hospital.
  • Intervenciones en crisis y seguimiento posterior a internaciones, con un Plan Individual de Cuidados en los casos que lo requieran.
  • Creación progresiva de centros comunitarios, hospitales de día y espacios de rehabilitación psicosocial.
  • Acciones de acompañamiento familiar, con énfasis en la integración educativa, laboral y social de cada paciente.

La idea de fondo es que la salud mental deje de ser una derivación puntual y se convierta en un derecho que se ejerce cerca del domicilio, en el centro de salud del pueblo, en el centro comunitario del barrio, en el domicilio mismo cuando la persona no puede trasladarse. Por eso el proyecto insiste en el trabajo territorial y en la conformación de equipos que incluyan miradas distintas sobre un mismo sufrimiento.

Una guardia de crisis que no se apaga y un capítulo entero para prevenir el suicidio

El otro eje fuerte del proyecto es la atención de las urgencias. La iniciativa propone una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas durante todo el año, con protocolos definidos por cada región para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar ante situaciones de riesgo y, sobre todo, garantizar la continuidad del seguimiento. La lógica es que una guardia no termina cuando el paciente se va a su casa: después de una internación o de un episodio agudo, el sistema está obligado a elaborar un Plan Individual de Cuidados, designar un equipo responsable y sostener un abordaje que contemple a la familia y al entorno comunitario.

La prevención del suicidio tiene un tratamiento específico dentro del texto. El proyecto propone integrar los programas provinciales vigentes, priorizar el seguimiento de personas en situación de riesgo y desarrollar acciones de posvención para quienes atraviesan el duelo por una muerte de estas características. También prevé instancias de capacitación para los trabajadores de los servicios involucrados, un punto sensible en un área donde la formación permanente suele ser la excepción y no la regla.

“Después de la internación, lo más duro fue la espera del turno. Sentís que te dejan sola justo cuando más necesitás que alguien te acompañe.”Marta, vecina chaqueña, 52 años

Mientras los legisladores debaten el texto, en las salas de espera de los centros de salud de Resistencia, Presidencia Roque Sáenz Peña, Villa Ángela y tantas localidades del interior, las sillas siguen ocupadas por vecinos como Marta, que esperan un turno, un escuchado, una respuesta. La promesa de esta red es que esa espera, con el tiempo, se acorte. Y que cuando la urgencia llegue de noche o un domingo, haya alguien del otro lado listo para atenderla.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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