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Chapelco: una avalancha en el filo se quedó a metros de dos personas y reabre el debate por las zonas no habilitadas

El jueves por la tarde, una masa de nieve se desprendió en el sector posterior del cerro, fuera del dominio esquiable. Dos esquiadores que bajaban en zigzag estuvieron muy cerca del frente blanco, pero salieron ilesos. El complejo activó el protocolo y volvió a pedir respetar las pistas señalizadas.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Son las últimas horas de la tarde del jueves y la luz empieza a quedarse corta sobre el filo del Cerro Chapelco. En esa franja angosta, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, la nieve se acomoda como puede después de las nevadas de la semana y el viento la empuja hacia la ladera posterior, esa que nunca aparece en los mapas del dominio esquiable. De golpe, el piso se afloja y una masa blanca empieza a moverse cuesta abajo, cada vez más rápido, hasta ganar la pendiente. Dos personas que estaban haciendo un descenso en zigzag en las cercanías quedan a metros del avance y, por una decisión que probablemente les salvó la vida, alcanzan a alejarse antes de que la lengua de nieve las alcance.

Un episodio con final afortunado

El desprendimiento ocurrió en el filo del cerro, específicamente en el sector posterior, que no integra el dominio esquiable habilitado por el centro de esquí. Las personas afectadas eran dos esquiadores que realizaban un descenso en zigzag por la zona y que, según relataron fuentes del operativo, terminaron muy próximas al frente de la avalancha pero sin lesiones. La secuencia fue registrada de forma casual por gente que estaba en las inmediaciones y las imágenes muestran la velocidad con la que la masa blanca bajó por la ladera, algo que siempre impresiona aunque uno sepa, en teoría, lo que es una avalancha.

“Yo estaba abajo mirando el filo y de pronto vi que la nieve empezaba a correr. Se me heló la sangre. Gracias a Dios los chicos se corrieron a tiempo, pero fue un segundo, nada más.”Marta, 52 años, vecina de San Martín de los Andes

Una vez detectado el movimiento, el complejo activó el protocolo de seguridad. El operativo apuntó a mantener despejado el área, impedir el ingreso de otras personas y empezar a evaluar la estabilidad de la montaña. En las horas siguientes no se permitió el acceso al sector mientras personal especializado revisaba las condiciones del manto de nieve. No hubo que lamentar heridos, que es lo único que importa cuando se cuenta este tipo de noticias.

Por qué el filo no es zona de esquí

  • El filo del Cerro Chapelco es uno de los puntos más altos del centro de esquí y está fuera del dominio habilitado.
  • En ese sector no hay señalización ni autorización para descender, justamente porque la pendiente y la acumulación de nieve lo vuelven inestable.
  • El paso de personas fuera de pista funciona como una sobrecarga extra sobre capas de nieve que, en muchos casos, ya están en el límite.
  • Los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras y piden no abandonarlas, sobre todo después de nevadas intensas y con viento.

Las avalanchas se producen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. Las causas más habituales son la acumulación de capas de nieve con distinta consistencia, los cambios bruscos de temperatura, el viento que redistribuye la carga hacia ciertos puntos de la ladera y, claro, la inclinación del terreno. Después de nevadas intensas, el viento arrastra la nieve y forma acumulaciones que pueden volverse inestables si la adherencia entre capas es débil. Por eso los centros de esquí recomiendan con tanta insistencia quedarse dentro de las pistas señalizadas y respetar las indicaciones del personal de patrulla, que son quienes mejor leen la montaña en cada jornada.

La temporada en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre, de modo que todavía quedan varias semanas con nieve sobre el cerro y, también, con días de sol y de viento que suelen ser los más delicados. Lo del jueves fue un recordatorio de que la montaña siempre tiene la última palabra, y de que las advertencias que parecen exageradas suelen estar escritas por alguien que ya vio lo que pasa cuando no se cumplen. La imagen de la nieve bajando por el filo, con esos dos esquiadores a escasos metros, deja una pregunta que me hago cada vez que cubro un hecho así: ¿tomamos en serio los carteles o necesitamos un susto para acordarnos de que existen?

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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