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Chos Malal se calza el abrigo: el pulso del pueblo a horas de que el aire antártico toque la puerta

Un cambio de tiempo que se siente antes de llegar: viento, nubes bajas y la promesa de nieve. Recorrido por la previa del primer frío fuerte de mayo en el norte neuquino, con las voces de quienes ya empezaron a prepararse para lo que viene.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 10 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Son las cinco de la tarde del jueves en Chos Malal y el cielo está cerrado, gris, bajo. La gente camina con el cuello del camperón levantado y las manos escondidas en los bolsillos. Yo lo veo desde la vereda de la plaza, mientras el viento del noroeste empieza a empujar con más ganas de lo que el pronóstico había anunciado a la mañana. En las casas del barrio ya huele a estufa encendida y a mate cocido, y en las gomerías de la ruta se ve una fila de camionetas que pasa a controlar cubiertas antes de que el tiempo se complique de verdad.

Porque lo que se viene no es un simple descenso de temperatura: es un frente antártico que durante la madrugada del viernes va a barrer el norte de Neuquén con nevadas débiles, viento del sudeste y una mínima que puede caer hasta los dos grados bajo cero. La máxima del viernes apenas llegará a los tres grados. El jueves, mientras tanto, todavía deja una tregua con once grados de pico y ráfagas que en la noche pueden tocar los veintinueve kilómetros por hora. Es decir: último día amable antes del golpe.

Cómo se vive la previa en las casas

En una casa de la calle principal, mientras acomoda leña en la cocina económica, Marta Baeza, vecina de cincuenta y dos años, me cuenta cómo se prepara para estas contingencias chaque año. Para ella no hay sorpresas: cuando el cielo se pone así de plomizo a mediados de mayo, ya sabe que se viene el primer frío fuerte y empieza el operativo. Las heladas pueden pegar fuerte durante todo el fin de semana.

“Yo el miércoles ya había sacado los cobertores de las plantas del patio, tapé las cañerías que dan al exterior con un trapo viejo y dejé un balde con sal gruesa junto a la puerta de calle, por si hay que salir temprano. Mirá, acá el frío te avisa antes de llegar, y si no le das bola, te pasa por encima.”Marta Baeza, vecina de Chos Malal (52)

El sábado la historia sigue similar: mínimas bajo cero que pueden tocar un grado negativo, máximas que no superan los cero grados y viento más calmo, lo que ayuda algo a la sensación térmica. Recién el domingo se empieza a ver la luz: cielo que pasa de cubierto a despejado, máxima de nueve grados y vuelta lenta a la normalidad. Para el lunes se esperan hasta diecisiete grados con poco viento, un respiro enorme, y el martes la máxima retrocedería a unos doce, dentro de un cuadro ya más estable.

Consejos prácticos para el fin de semana

Recomendaciones para tener en cuenta

Volver a la plaza

Cuando cae el sol del jueves en Chos Malal, la plaza se vacía más rápido que de costumbre. Los chicos entran a casa, las persianas bajan y las cocinas se prenden una tras otra. Yo me quedo un rato mirando cómo el viento mueve las hojas secas sobre la vereda y pienso que mañana, cuando abra la puerta bien temprano, el aire va a tener otro filo. Pero también pienso en Marta, en su balde con sal y en la tranquille de quien ya pasó por esto muchas veces: en el norte neuquino el frío no llega de sorpresa. Llega anunciado, y la gente, austera y práctica, sale a recibirlo como a un viejo conocido. Por eso, mientras camino de regreso al auto, me abrigo un poco más: este viernes se hace el silencio blanco sobre los cerros, y Chos Malal, como cada año, lo espera con la puerta entreabierta y el alma bien cubierta.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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