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Corazón en alerta: los cinco mitos que aún mandan y que pueden costar una vida

Un cardiólogo de Cleveland Clinic repasó las creencias más extendidas sobre la salud cardiovascular y dejó en claro por qué ninguna edad ni género está a salvo. Hablan los especialista y la evidencia para tomar las riendas antes de que sea tarde.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Lo veo cada vez que me toca cubrir una nota en un pueblo del interior: la señora que cumplió 75 y todavía cree que su corazón marcha como un motor nuevo, el vecino de 42 que se jacta de no haber pisado un consultorio en dos décadas y la joven de 28 que se escuda en que \"eso les pasa a los hombres\". En la redacción de Sociedad y pueblos, donde trabajo desde hace años, me harté de comprobar que las enfermedades del corazón siguen rodeadas de frases hechas, medias verdades y mandatos heredados. Por eso, cuando la Organización Mundial de la Salud confirmó que las dolencias cardiovasculares se llevaron 19,8 millones de vidas en 2022 —un 32% del total global— y que siguen encabezando la lista de causas de muerte en la Argentina, decidí salir a buscar respuestas en lugar de quedarme con el librito. Terminé leyendo a fondo al cardiólogo Luke Laffin, de la Cleveland Clinic, que acaba de publicar un repaso por los cinco errores de más comunes en la consulta diaria. Lo que sigue es mi versión periodística, en castellano rioplatense, de lo que dijo ese especialista y de lo que conviene entender si uno quiere envejecer sin sobresaltos.

Mito 1: \"El corazón es cosa de hombres\"

El primer sacudón lo da Laffin con una frase tajante: \"El corazón no discrimina por sexo\". Las mujeres cargan con factores propios —la menopausia, los anticonceptivos orales y ciertas complicaciones del embarazo— y, encima, suelen postergar sus controles porque la familia, el trabajo y los nietos corren primero. Hablamos de presión arterial, colesterol y azúcar en sangre: los mismos indicadores que se controlan en cualquier varón. La recomendación es clara: conocer los propios factores de riesgo y conversarlos con el médico de cabecera, que sabrá cuándo derivar a cardiología. Nada de esperar a tener \"algo raro\" para sentarse en un consultorio.

Mito 2: \"Hasta los 50 no hay que preocuparse\"

Acá la trampa es enorme. Las arterias empiezan a mostrar señales desde los 20, 30 o 40 años, casi siempre sin síntomas visibles. La predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión puede estar latente desde la juventud. Por eso Laffin insiste en que los análisis de sangre y los chequeos regulares también son cosa de adultos jóvenes. Esperar a los 50 para empezar a mirar el corazón es, en la práctica, empezar tarde.

Mito 3: \"Si en mi familia hubo infartos, ya está\"

Tener padres o abuelos cardíacos aumenta el riesgo, pero no lo vuelve inevitable. El especialista remarca cuatro pilares que bajan esa probabilidad: alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el alcohol. Cuando los cambios de hábito no alcanzan, existen medicaciones probadamente seguras para mantener a raya la presión arterial y el colesterol. La genética carga la mochila, pero el camino se transita con hábitos.

Mito 4: \"Si me siento bien, estoy bien\"

Esta es, quizá, la creencia más peligrosa que recogió Laffin. La enfermedad coronaria avanza lento y en silencio: la hipertensión y el colesterol elevado rara vez avisan. En muchos pacientes, el primer aviso termina siendo un infarto o un accidente cerebrovascular. Por eso el cardiólogo de Cleveland Clinic pide consultas anuales con el médico de cabecera y análisis periódicos para seguir esos números antes de que exploten.

Mito 5: \"El corazón viejo es inevitable\"

El material que leí quedó incompleto en este punto —el texto se cortó en la última frase, justo cuando el especialista iba a desarmar la idea de que el deterioro cardiovascular es ineludible—, pero la evidencia disponible coincide con lo que Laffin sostuvo en los puntos anteriores: los hábitos sostenidos en el tiempo, los controles regulares y los tratamientos adecuados pueden mantener al corazón funcionando bien más allá de los 70. Lo que sí es inevitable, advierte el especialista, es no hacer nada y dejar que el cuerpo elija por uno.

Lo que se lleva uno del consultorio ajeno

Cuando vuelvo de una cobertura larga a la redacción de Sociedad y pueblos y acomodo las hojas en el escritorio, suelo pensar en esa vecina de un pueblo chico que cité al principio. Hablo de Marta, 58, que el mes pasado entró a la guardia con un dolor en el pecho que \"no era nada\", según ella. Tenía la presión alta desde los 45, se había negado a tomar medicación porque \"se sentía perfecta\" y su padre había muerto de un infarto a los 61. La atendieron a tiempo. Hoy le cambió la vida: ahora toma la pastilla, camina cuarenta minutos por día y va a control cada seis meses. Me dijo algo que se me quedó grabado y que resume esta nota: \"Toda la vida pensé que el corazón era cosa de viejos y de hombres. Ahora sé que era yo, la que se cuidaba sola\".

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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