Cuando la maternidad se reparte en dos cuerpos: la historia de Pamela y Mariana y el método ROPA
Una pareja de mujeres eligió el método ROPA para formar su familia. Juana y Eva llegaron después de varios intentos. El especialista Agustín Pasqualini explica cómo se decide quién aporta los óvulos y quién lleva el embarazo.

En un pueblo donde las tardes se vuelven largas y el ruido de los chicos en las veredas se mezcla con el de las motos, Pamela Visciarelli y Mariana Blanco se sientan en la mesa del living y empiezan a contar, casi sin darse cuenta, cómo se convirtió en familia. Juana, la mayor, corre por el pasillo con una muñeca en la mano. Eva, la más chica, duerme la siesta en su cuarto. Las dos llegaron por el método ROPA, una técnica de reproducción asistida que les permitió a las dos ser parte del embarazo y del parto, cada una desde un lugar distinto del cuerpo.
Yo acompañé a Pamela durante el embarazo de Eva y vi cómo se le iluminaba la cara cada vez que la panza se le movía. Antes había sido ella la que había aportado los óvulos para que naciera Juana, y ahora le tocaba el otro rol: gestar. Verlas a las dos tan seguras de lo que habían decidido me dejó una sensación que todavía me cuesta poner en palabras, esa que aparece cuando una entiende que la maternidad, cuando hay amor, siempre encuentra la manera.
Qué es el método ROPA y cómo se decide quién hace cada cosa
ROPA significa Recepción de Ovocitos de la Pareja y es una variante de la fecundación in vitro pensada para parejas de mujeres. Una de ellas aporta los óvulos, que se fecundan en un laboratorio con semen de un donante, y el embrión se transfiere al útero de la otra, que lleva adelante el embarazo. Las dos quedan registradas como madres desde el inicio del tratamiento.
“La elección de los roles no es obligatoria. Siempre que las dos estén en condiciones, se combinan los deseos de cada una con la evaluación médica. Si una puede asumir los dos roles, aparece la pregunta de cómo quiere vivir la maternidad cada una.”Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva
- En quien aporta los óvulos se miran la edad y la reserva ovárica.
- En quien gesta se revisan la salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero.
- Si las dos pueden ocupar cualquiera de los roles, entra en juego el deseo personal de cada una sobre cómo quiere transitar la maternidad.
- La distribución también puede responder a motivos médicos, por ejemplo cuando una de las dos no puede gestar o no tiene óvulos viables.
Para entender mejor cómo se traduce esto en la vida diaria, conversé con ellas y con su médica, Liliana Blanco, que fue quien les propuso el método ROPA después de varios tratamientos que no habían funcionado. Hasta entonces, Mariana había hecho todos los intentos con sus propios óvulos. Cuando les plantearon la alternativa, ya tenían en claro quién querían que gestara primero: por la diferencia de edad, buscaban que ella viviera ese embarazo antes.
Pamela, de 39 años, aportó los óvulos para Juana. Mariana, de 43, la gestó. Dos años después, los roles se invirtieron: Pamela llevó adelante el embarazo de Eva. Los dos nacimientos se lograron en la primera transferencia de cada tratamiento, un dato que ellas repiten con cierto asombro, como si todavía les costara creer que haya sido tan rápido.
Durante el embarazo de Mariana, Pamela recuerda que muchas personas en el pueblo no entendían qué lugar ocupaba ella en la familia. Había que explicar que también era mamá, aunque no hubiera sido ella quien gestara. Lo cuenta con una mezcla de paciencia y cansancio: explicarlo se volvió parte de su vida cotidiana. Para ella, la llegada de Juana fue una forma de reconocer su maternidad sin haber atravesado el embarazo, y el nacimiento de Eva le dio, años después, la posibilidad de sentir a su hija crecer adentro.
Ahora, cuando la tarde cae y Juana termina de correr por el pasillo, Pamela y Mariana se miran y vuelven a empezar la historia desde el principio. Lo hacen cada vez que alguien les pregunta cómo se llama esa técnica que les permitió ser las dos mamás desde el primer momento. Y lo hacen, sobre todo, cada vez que sus hijas les preguntan cómo llegaron. Ahí, en la mesa del living, sigue apareciendo la misma certeza: la maternidad se puede repartir en dos cuerpos y, aun así, terminar siendo una sola cosa.
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