El kiwi y la ciruela pasa, dos aliados de la mesa familiar para desatascar el intestino sin correr a la farmacia
Antes de pensar en laxantes, la gastroenterología recomienda ajustar la dieta, sumar líquidos y sumar fibra de a poco. Dos frutas concentran la mayor parte de la evidencia clínica: el kiwi, que retiene agua y mejora la consistencia, y la ciruela pasa, que actúa por el sorbitol y la pectina. Ninguna es magic; la diferencia la marca cada organismo.

Es viernes a la mañana y en el pueblo ya se escucha el runrún de la mañana en la farmacia de la esquina, donde Doña Mirta, de 62 años, me dice mientras acomoda un cajón de ciruelas que lo que a ella la salva del malestar intestinal es comerse dos o tres kiwis en ayunas, casi como quien se toma un remedio. Lo dice con esa convicción de las mujeres de toda la vida, que probaron de todo y se quedaron con lo que les funcionó. Y, sin saberlo, Doña Mirta está pisando justo sobre lo que repiten las guías internacionales de gastroenterología: antes de salir corriendo a buscar un laxante, la primera línea de batalla contra el estreñimiento pasa por la mesa, por el plato, por la fibra bien elegida y por un vaso de agua al lado.
El estreñimiento es, según los especialistas, uno de los motivos de consulta más frecuentes en los consultorios de digestivo. Y la lógica es simple: si el intestino se queja, primero se revisa lo que se come y lo que se bebe. Recién cuando la dieta no alcanza se piensa en fármacos. En ese camino, dos nombres aparecen una y otra vez en los papers y en las recomendaciones de los profesionales: el kiwi y la ciruela pasa.
El kiwi: fibra que se lleva agua puesta
La Organización Mundial de Gastroenterología ubica a la fibra y a la hidratación como los dos pilares del abordaje dietario. El kiwi responde a ese perfil con creces, porque combina fibra soluble y fibra insoluble y tiene, además, una capacidad particular de retener agua en el intestino delgado. El resultado son deposiciones más blandas, más fáciles de evacuar y con menos esfuerzo. Un ensayo multicéntrico, revisado por el Colegio Americano de Gastroenterología, encontró que comer dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación y media completa por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo trabajo registró mejoras en la consistencia de las heces y en la molestia al ir al baño.
La ciruela pasa: la vía del sorbitol
La ciruela pasa trabaja por otro camino. Aporta fibra y pectina, sí, pero lo que la distingue es el sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Lo que no se absorbe arrastra agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda el bolo fecal y facilita el paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos sumó además a la lista unos compuestos fenólicos que también colaborarían con el efecto laxante. La acción de la ciruela pasa parece apoyarse más en aumentar el volumen y la humedad de la materia fecal que en acelerar el tránsito intestinal de manera global.
No hay ganador indiscutido, pero sí diferencias prácticas
- En estudios comparativos, kiwi, ciruela pasa y psyllium mostraron mejoras parecidas en la frecuencia de evacuaciones completas en personas con estreñimiento crónico.
- El kiwi tendería a generar menos distensión abdominal y menos molestias digestivas, por lo que suele ser mejor tolerado.
- La ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema de fondo son heces duras y secas, que cuesta mucho evacuar.
- En los dos casos la indicación de los especialistas es sumar la fruta de manera gradual, no de un día para el otro, para evitar gases y bloating.
“A mí me pasa que si como ciruelas de golpe me inflo como un globo. Por eso ahora parto con dos kiwis en la semana y voy sumando de a poco, sin apurarmes.”Doña Mirta, vecina del pueblo, 62 años
Vuelvo al inicio, a la farmacia de la esquina y a la voz de Doña Mirta, que sin haber leído un solo paper igual dio en la tecla: comer fruta, sumar fibra, ir de a poco y entender que el intestino no se arregla con un milagro ni con una sola comida, sino con un hábito sostenido. El kiwi y la ciruela pasa tienen evidencia seria para sentarse en la mesa de cualquier argentino que quiera regular su tránsito sin pasar primero por el cajón de los medicamentos. Pero, como coinciden los gastroenterólogos, ningún alimento resuelve el problema solo: hace falta agua, paciencia y, si el cuerpo lo pide, la consulta a un profesional.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Servicio suspendido: el Tren del Valle dejó de funcionar entre Cipolletti y Neuquén

El impacto de la psicología deportiva en el alto rendimiento: la clave para competir y triunfar

En qué consiste la “psicosis por IA” y cómo afecta a las personas
