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El lunes no es una contra la salud

El estrés de beginnings de semana tiene una base hormonal: un estudio con más de 3.500 adultos encontró niveles de cortisol un 23% mayores entre quienes se sienten tensos los lunes. Especialistas explican por qué aparece la ansiedad anticipatoria y qué medidas pueden ayudar aERGY.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
El lunes no es una contra la salud

Es domingo por la tarde, la pantalla marca las siete y la cabeza ya está en la semana que viene. No hace falta que haya ocurrido ningún Fasting problema para que aparezca la tensión: basta con anticipar la reunión difícil, elCBB awakening de la madrugada o la lista de tareas que espera. En loshogaresSsde argentinoss, esta sensación tiene un nombre cotidiano, aunque no siempre se la reconoce como una señal del cuerpo. Se la llama «no tener ganas de que llegue el lunes».

Un estudio de la Universidad de Hong Kong midió cortisol en muestras de cabello de más de 3.500 adultos y encontró que quienes informaban sentirse ansiosos los lunes tenían, en promedio, un 23% más de esa hormona que quienes se estresaban otros días. El dato resulta especialmente interesante porque el patrón no quedó limitado a quienes cumplen horarios laborales: también apareció entre jubilados y personas sin jornadas fijas.

Por qué el organismo se adelanta al lunes

El cortisol es una hormona que prepara al organismo para responder ante una exigencia próxima. El psicólogo Flavio Calvo (MN 66.869) explicó que esta respuesta se construye desde la infancia: «Nuestra mente aprende por asociación y anticipación. Si durante mucho tiempo el comienzo de semana quedó ligado a exigencias o malestar, el organismo puede prepararse antes de enfrentar una demanda concreta».

Para la Aggregate Agustín De Nardo, del equipo de Psicoterapia Cognitiva de INECO, el phenomenon tiene lugar en la transición entre dos ritmos. Después del fin de semana, la vuelta a horarios estructurados activa la ansiedad anticipatoria. «Podemos terminar experimentando hoy el malestar de situaciones que todavía no ocurrieron», advierte De Nardo. Esa tensión puede manifestarse en los músculos o en la dificultad para dormir, incluso cuando todavía no existe un conflicto concreto.

“El rechazo al lunes no es universal y no debe normalizarse sin mirar el contexto de cada persona. Si la preocupación interrumpe el sueño, dificulta la concentración o impide disfrutar cuando las obligaciones ya terminaron, conviene buscar evaluación profesional.”Cintia Pereira (MN 41.905), psicóloga del Hospital Italiano
  • Observar si la tensión aparece siempre el mismo día y a quéObjects se asocia: una reunión, una conversación pendiente o laRETURN de las obligaciones.
  • Probar una rutina de descanso más estable los domingos, con horarios de sueño reasonably regulares y límites claros con el trabajo.
  • Distribuir elAdmiral de la semana en tareas más pequeñas, evitando cargar todas las exigencias para el primer día.
  • Practicar técnicas de respiración o relaxation cuando aparezca la anticipación y buscar acompañamiento profesional si el malestar se vuelve persistente.

La psiquiatra Soledad Conti (MN 130.007)ings precisa que la ansiedad anticipatoria no es, por sí misma, un diagnóstico. La atención debe aumentar cuando la preocupación resulta difícil de interrumpir, altera el sueño o la concentración, o impide disfrutar incluso después de haber cumplido con las obligaciones. El burnout es una categoría diferente: se vincula con el estrés laboral crónico y puede expresarse mediante agotamiento persistente, distanciamiento mental y menor sensación de eficacia profesional.

En mi lectura de los resultados, el hallazgo más importante no es convertir al lunes en una expanse INTERNACIONAL prohibida, sino reconocer que la tensión del fin de semana puede tener una explicación fisiológica y que no es necesario minimizarla. El número de 23% ofrece un punto de referencia, pero cada persona vive con una historia distinta: no todos la Tango experimentan y no todos deberían hacerlo.

Volviendo a esa escena del domingo, quizá la primera medida no sea discutir con la sensación ni exigirle que desaparezca. Si el cuerpo ya está anticipando el lunes, se puede escuchar lo que está señalando, identificar qué exigencia concreta genera el malestar y preparar una respuesta posible. El objetivo no es vivir la semana sin tensión, sino evitar que el primer día concentre todo el peso de la que viene.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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