Enfermedades crónicas: la importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la Argentina. Controlar la presión, el colesterol y la glucemia, y sostener los tratamientos, puede ayudar a prevenir complicaciones graves.

En la Argentina, siete de cada diez muertes están relacionadas con enfermedades crónicas. Entre ellas, las cardiovasculares ocupan el primer lugar, según el último boletín de mortalidad del Ministerio de Salud de la Nación. Detrás de esas cifras hay personas y familias que muchas veces se encuentran con un problema grave después de años en los que los factores de riesgo no dieron señales claras.
La hipertensión, el colesterol elevado, la glucemia alta, el sobrepeso y el sedentarismo pueden acompañar a una persona durante mucho tiempo. Por eso, conocer los propios valores y consultar para mantenerlos bajo control es importante incluso cuando uno se siente bien.
El valor de llegar a tiempo
Cuando aparecen síntomas, el daño cardiovascular suele estar avanzado. Un infarto a los 55 años, por ejemplo, puede traer meses de ausencia laboral, dificultades para las actividades de todos los días y cambios en la organización de toda la familia.
La prevención puede modificar ese recorrido. Un análisis publicado en la revista médica Lancet encontró que una reducción de diez milímetros de mercurio en la presión sistólica disminuye un 20 por ciento el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otros episodios cardiovasculares graves. Sin embargo, de los 1.400 millones de adultos con hipertensión en el mundo, solo el 23 por ciento tiene sus valores controlados, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Detectar no alcanza si se abandona el tratamiento
La continuidad del tratamiento es otra parte central del cuidado. La Organización Mundial de la Salud estimó que, aun en países desarrollados, apenas la mitad de los pacientes con enfermedades crónicas cumple con sus tratamientos. Para el cardiólogo Daniel Pérez, director del Instituto Médico de Alta Complejidad de Buenos Aires, el desafío principal está en sostener esos cuidados a lo largo del tiempo.
El tema también plantea una exigencia creciente para el sistema de salud. Entre los censos de 2010 y 2022, la población argentina de 65 años y más aumentó un 31 por ciento y ya supera los 5,3 millones de personas, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. A la vez, un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires indica que el país destina cerca del 10 por ciento de su producto bruto interno a la salud, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Los recursos importan, pero también importa actuar antes de que una enfermedad silenciosa termine en una urgencia.
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