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Independiente cerró el mercado con tres ventas, cero refuerzos y la calculadora como única herramienta

El Rojo de Avellaneda se desprendió de Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez en plena competencia y la plata alcanzó, sobre todo, para pagar deudas viejas con otros clubes. El técnico se quedó con un plantel más flaco para lo que viene.

SM
Sebastián MolinariDeportes · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Cortemos por lo sano: Independiente cerró el libro de pases vendiendo, no comprando. Se fueron el goleador Gabriel Ávalos, el central Kevin Lomónaco y el chileno Gutiérrez, los tres cuando el torneo ya estaba en marcha y el hincha todavía masticaba la ilusión de un refuerzo que nunca llegó. El que avisa no traiciona, dicen, y acá el aviso fue clarito: el club de Avellaneda usó las recaudaciones de las transferencias para tapar agujeros viejos, no para reforzarse.

Los números de las tres salidas

  • Gabriel Ávalos pasó a Olimpia de Paraguay en una operación que totalizó 950.000 dólares. La plata sirvió para cancelar la tercera cuota y parte de la cuarta del pase de Zabala, además de compromisos pendientes con el propio delantero.
  • Kevin Lomónaco fue vendido al Elche de España por 5,5 millones de dólares. Con ese dinero se pagó la deuda que el Rojo arrastraba con el club español por el pase anterior de Marcone. Bragantino, dueño de un porcentaje del jugador, también percibió su parte.
  • Gutiérrez, el punta chileno, fue la tercera baja y para muchos la más dolorosa: era la cara del ataque en el tramo reciente del campeonato.

Seamos sinceros: este no es un capítulo aislado. En el ciclo ya se fueron Felipe Loyola, cedido a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70% del pase si juega al menos cinco partidos, y Sergio Barreto, que terminó en Pachuca. El patrón se repite: cada venta se transforma en moneda de pago para acreedores antes que en aire nuevo para el plantel. El técnico de turno termina rearmando el equipo con lo que queda en el armario.

El resultado es un Independiente con menos peso en ataque y en defensa justo cuando la competencia ya lleva varias fechas encima y no hay margen para ensayos largos. La decisión dirigencial expone la fragilidad económica de la institución: cada ventana de pases se parece más a una operación de salvataje que a una pulseada deportiva. Mientras tanto, el cuerpo técnico deberá encontrar respuestas con lo que tiene a mano, que no es poco en nombres, pero sí en jerarquía.

El próximo compromiso del Rojo será la cita para empezar a medir si este plantel recargado a fuerza de renuncias alcanza para pelear o si la diferencia se va a notar fecha tras fecha. Ahí, en la cancha, se conocerá la verdadera dimensión de los 950 mil dólares, de los 5,5 millones por Lomónaco y de las salidas que se fueron sin retorno a la billetera futbolera.

SM
Sebastián MolinariDeportes

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