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La canción que las unió en el auto y volvió a sonar en la sala de espera: el recuerdo de Rocío Igarzábal para Ernestina Pais

A casi dos meses del accidente que se llevó a Ernestina Pais, su compañera de elenco Rocío Igarzábal contó por radio una vivencia que la marcó hasta la piel: una desconocida empezó a cantar la misma canción de Julieta Venegas que las dos habían escuchado juntas, a los gritos, volviendo del teatro.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

"Hay canciones que parecen esperar el momento justo para volver". Eso pensé cuando escuché por primera vez el relato de Rocío Igarzábal, y es exactamente la sensación que atraviesa la historia que ella eligió compartir en público para honrar a su amiga Ernestina Pais, a casi dos meses del accidente que le costó la vida el 26 de junio en San Isidro, cuando fue atropellada por un tren mientras se dirigía al teatro para hacer la función de la obra que protagonizaban juntas. Lo que Igarzábal contó el 4 de septiembre en un programa radial no es solamente un duelo: es la confesión íntima de cómo un tema de Julieta Venegas se convirtió, sin que nadie lo planeara, en un puente entre lo que fueron y lo que ya no va a ser.

La actriz recordó que, durante los meses de gira con la obra, le había confesado a Ernestina que "Todo está aquí", del MTV Unplugged de Venegas, era una de sus canciones favoritas. Tanto que la inspiró a componer un tema para su hija, que formará parte de un disco previsto para el año próximo. "Las dos la cantamos a los gritos en el auto, en uno de esos viajes de vuelta del teatro, con mucha emoción", reconstruyó Igarzábal, con la voz todavía entrecortada.

Tres días después, una sala de espera

El lunes 29 de junio, apenas tres días después del fallecimiento, Rocío fue a hacerse un espinograma. En la sala de espera había pocas personas, y una mujer mayor se acercó para saludarla y contarle que su hijo había sido una de las últimas personas en estar junto a Ernestina en los instantes finales del accidente y que estaba muy afectado por lo que había vivido. Cuando la llamaron para entrar al estudio, otra mujer, sentada a varios asientos de distancia con su hijo pequeño al lado, empezó a cantar en voz alta, como si nada: "Todo está aquí...".

“Se me erizó la piel. Yo sentí que me estaba diciendo que ella estaba bien.”Rocío Igarzábal

Desde ese día, confesó la actriz, la música de Julieta Venegas ocupa un lugar nuevo en su vida. Y uno no puede más que quedarse con esa imagen mínima y enorme a la vez: un viaje en gira, un auto, dos amigas cantando a los gritos, y después una sala de espera cualquiera donde una desconocida que no sabe lo que sabe canta, sin saberlo, la misma canción que las había unido. A veces la vida escribe guiones que ni el mejor dramaturgo se anima a firmar.

Una recomendación, en primera persona

Si esta historia te tocó como me tocó a mí mientras la escribía, te propongo dos cosas. La primera, escuchar otra vez "Todo está aquí" de Julieta Venegas con auriculares, despacio, y dejarla terminar hasta el silencio final. La segunda, si te cruzás con un artista o un compañero de trabajo al que le tengas cariño, no te guardes el abrazo ni la palabra amable: uno nunca sabe cuánto le queda a nadie en el calendario, y cuántas canciones, en qué sala de espera, van a volver a sonar para recordarnos que todavía están.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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