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La jubilación mínima perdió más de cuatro décadas de poder de compra frente a la inflación acumulada desde 2019

Entre diciembre de ese año y agosto de 2026, los precios treparon 4.231,3% y el haber mínimo subió 2.468,6%: la diferencia se traduce en una caída real del 40,7%. El bono de refuerzo, congelado desde marzo de 2024, explica buena parte del deterioro en el último tramo.

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Norberto CattaneoCampo y producción · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El número asoma con frialdad estadística, pero describe una pérdida patrimonial de magnitudes pocas veces vistas en el sistema previsional argentino. Entre diciembre de 2019 y agosto de 2026, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba de 4.231,3%, mientras que el ingreso mínimo jubilatorio creció nominalmente 2.468,6%. La brecha entre ambos guarismos se traduce en una caída del poder adquisitivo del 40,7%: en otras palabras, quien hoy cobra la jubilación mínima puede comprar apenas el 59,3% de la canasta de bienes y servicios que adquiría hace casi siete años, según los cálculos difundidos en las últimas horas por centros de estudios especializados en seguridad social.

El haber mínimo pasó de 19.068 pesos a 489.776 pesos en ese período, cifras que en ambos casos incluyen el bono de refuerzo: 5.000 pesos en el primer tramo y 70.000 pesos en el actual. En términos nominales la suba parece pronunciada, con multiplicarse por más de veinticinco veces, pero la inflación acumulada fue más del doble. Para dimensionarlo de otra manera: si a fines de 2019 hacían falta 100 pesos para adquirir una determinada canasta, hoy esos mismos productos cuestan 4.331 pesos; el dinero disponible, en cambio, creció hasta 2.569 pesos. Con ese monto solo se alcanza a comprar el 59,3% de aquella canasta original.

Un universo de casi tres millones de personas

Unas 2,9 millones de personas perciben el haber mínimo, lo que representa aproximadamente la mitad de los jubilados y pensionados del sistema contributivo. Se trata del estrato más golpeado por la dinámica inflacionaria, dado que su ingreso está compuesto en una proporción significativa por el bono de refuerzo que el Poder Ejecutivo entrega de manera mensual.

El bono congelado y su efecto sobre los haberes más bajos

El bono de 70.000 pesos, que perciben quienes cobran la jubilación mínima, no tuvo ajuste desde marzo de 2024. Desde ese mes, la inflación acumuló 129,2%, lo que implica que el poder de compra específico del bono cayó 56%. Por este motivo, los haberes más bajos perdieron 4,5% de poder adquisitivo en los últimos doce meses, mientras que quienes no cobran bono empataron con la inflación del período gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5% entre agosto de 2025 y agosto de 2026.

Desde diciembre de 2023, los haberes sin bono ganaron 14,3% frente a la inflación, aunque ese margen no alcanza para recuperar lo perdido en años anteriores. El haber máximo, por ejemplo, llegó a acumular una caída de 55,4% en términos reales entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023; a agosto de 2026 esa pérdida se redujo levemente, al 49%, una mejora relativa que sin embargo deja a los pasivos de la franja superior muy lejos de los niveles reales de fines de la década pasada.

El impacto también llega a los haberes superiores

  • El haber máximo trepó de 103.064 pesos a 2.824.694 pesos, un aumento nominal de 2.640,7%. Aun así, su poder de compra en agosto fue 36,7% menor al de diciembre de 2019.
  • Un haber equivalente a tres veces el mínimo de entonces acumuló una caída de 36% en términos reales.
  • El mecanismo de actualización actual aplica los índices de inflación con dos meses de rezago, lo que implica que cuando los precios suben los haberes pierden poder de compra y cuando bajan lo recuperan parcialmente.
  • La pérdida de los últimos doce meses afectó sobre todo a quienes perciben el bono, porque el refuerzo permaneció inalterado mientras el resto del haber se actualizó por movilidad.

El cuadro completo muestra que la licuación del bono operó como una segunda quita silenciosa dentro de un sistema que, en su conjunto, nunca logró recomponer el poder de compra anterior a 2019. La jubilación mínima de agosto de 2026 sigue siendo, en términos reales, la más baja de los últimos siete años, y los mecanismos de movilidad, al replicar la inflación pasada con dos meses de demora, no logran compensar la pérdida que se produce en los períodos de aceleración de precios.

NC
Norberto CattaneoCampo y producción

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