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La noche en que Scola se cargó a Brasil al hombro y Popovich se fue masticando bronca

El 7 de septiembre de 2010, en el Mundial de Turquía, el ala pivote firmó la mejor actuación individual de un argentino en una Copa del Mundo: 37 puntos que nadie igualó en dieciséis años. En la tribuna lo miraba un técnico de la NBA que no podía creer lo que había dejado escapar.

SM
Sebastián MolinariDeportes · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Les cuento una que parece de ficción pero pasó en una cancha de Estambul. El siete de septiembre de 2010, Luis Scola se puso el equipo al hombro y le anotó 37 puntos a Brasil en el Mundial de Turquía, en una victoria 93-89 que terminó marcando el rumbo del torneo. La cifra sigue siendo, a hoy, el récord absoluto de puntos para un argentino en una Copa del Mundo de básquet, y ya pasaron dieciséis años sin que nadie se acerque siquiera.

Seamos sinceros: lo de esa noche fue de otro planeta. El pibe de los 37, que ya tenía 30 años y un currículum pesado en Europa, hizo pedazos a una defensa que tenía a Anderson Varejao y a Tiago Splitter como internos titulares, dos tipos que después comieron NBA por décadas. En el poste bajo los fue pasando uno por uno, con movimientos de pies milimétricos y una lectura del juego que volvía loca a la marca. Sobre el final, en los últimos tres minutos, clavó diez puntos consecutivos que cerraron el partido, y apenas se sentó un minuto en todo el encuentro.

El socio invisible y el técnico que se levantó de la tribuna

Detrás de cada monstruo hay alguien que le lleva la pelota, y ahí aparece Pablo Prigioni, que se gastó una noche quirúrgica repartiendo asistencias. El base fue el hilo invisible que conectó cada ataque y le permitió a Scola elegir desde dónde atacar. Rubén Magnano, que esa noche dirigía justamente al seleccionado brasileño, lo resumió con una frase que vale: "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía".

Pero lo que terminó de convertir ese partido en una postal histórica pasó en la tribuna. Gregg Popovich, el técnico de los San Antonio Spurs, estaba sentado ahí, mirando. Los Spurs lo habían drafteado a Scola en el 2002 y nunca lo habían contratado, y Pop se fue de la cancha antes del final, visiblemente molesto, repitiendo según cuenta el libro El Abanderado: "No puedo creer que cambiamos a este jugador". Una escena de película.

Una marca que sigue viva

Scola, que después de esa noche terminó siendo una pieza central en los Rockets y más tarde campeón con los Spurs en el 2014, siempre dijo que ese encuentro fue de los más emotivos que le tocó jugar. En la conferencia de prensa, mirando a sus hijos chiquitos que lo miraban por televisión, largó: "Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará".

Dieciséis años después, aquel 37 de Scola sigue siendo la cima. La nueva camada argentina, con jugadores de la talla de Campazzo y compañía, todavía no se acercó. La pregunta queda flotando: ¿alguien de los que vienen podrá romperla? Mientras tanto, la noche de Estambul sigue siendo patrimonio del Luifa y de todos los que lo vimos crecer.

  • 37 puntos: récord argentino en Mundiales, vigente desde el 7 de septiembre de 2010.
  • 10 puntos consecutivos en los últimos tres minutos del partido ante Brasil.
  • Apenas un minuto fuera de la cancha durante todo el encuentro.
  • Gregg Popovich presenció el partido en las tribunas y se retiró antes del final, molesto por no haberlo llevado a San Antonio.
  • Argentina ganó 93-89 y encaminó su camino en el Mundial de Turquía.
SM
Sebastián MolinariDeportes

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