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Las islas donde el mar cambia de color y las mantarrayas se acercan a rozar la mano del visitante

Tres islas de coral, más de 600 bancos registrados y un banco de arena habitado por mantarrayas que aprendieron a convivir con los humanos. Recorrido por Gran Cayman, Little Cayman y Cayman Brac, un Caribe que combina buceo, playas de arena fina y una historia que empieza con tortugas y termina con caimanes.

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Estela MarconiTurismo y fin de semana · 3 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Imaginate mirar hacia abajo desde la ventanilla del avión y ver cómo el agua va cambiando de color a medida que se acerca a la costa: primero un azul profundo, casi marino, y de golpe, como si alguien hubiera volcado un balde de pintura, un turquesa tan claro que parece mentira. Eso es lo primero que uno se lleva de las Islas Caimán, un archipiélago alargado en el Caribe que está formado por tres islas —Gran Cayman, Little Cayman y Cayman Brac— y por algo más de 60.000 habitantes que llegaron desde más de cien países distintos.

Gran Cayman es la más grande y la más poblada; las otras dos son más chicas, más silvestres, más calladas. Las tres comparten la misma arena blanca, el mismo agua tibia durante buena parte del año y una particularidad que las volvió famosas en el mundo entero: un banco de arena donde viven mantarrayas que, literalmente, se dejan tocar.

Una playa de Siete Millas y un fondo de arena con mantarrayas que se llaman por nombre

La postal más repetida de Gran Cayman es la playa de Siete Millas, una franja larga de arena fina donde el agua se mantiene a temperatura agradable casi todo el año. Para los que prefieren quedarse en la superficie hay paddle y snorkel; para los que quieren bajar, las opciones cambian según la isla: en Gran Cayman se concentran los naufragios históricos y los arrecifes poco profundos; en Little Cayman, los túneles y las grietas que desembocan en el arrecife de Bloody Bay; y en Cayman Brac, un buque de guerra hundido que se convirtió en el hogar de bancos de peces.

Pero el atractivo que a mí más me llamó la atención está a pocos kilómetros de la costa, sobre un banco de arena que las mantarrayas eligieron hace más de cuatro décadas. Cuenta la historia que por ahí pasaban los barcos pesqueros y descartaban los restos de la captura; los animales aprendieron a acercarse, se acostumbraron y nunca se fueron. Hoy los tours llevan a los visitantes hasta el agua y las mantarrayas, que pueden medir entre dos y cinco metros de largo, nadan entre las personas, las rozan y se dejan observar a centímetros de distancia. Los guías las conocen una por una, las llaman por nombre y te cuentan cuál es más curiosa o cuál se acerca con más confianza.

George Town, una capital con 600 bancos y un nombre que viene de las tortugas

En Gran Cayman, la capital es George Town, una ciudad chica que concentra los comercios, los muelles donde atracan los cruceros y el Museo Nacional, un edificio pequeño frente al mar que repasa la historia del archipiélago. Dato curioso: el nombre original de las islas fue Las Tortugas, puesto por exploradores europeos alrededor de 1503 que encontraron estos animales en abundancia en las costas. Hacia 1530, el topónimo derivó hacia el de los caimanes que habitaban las aguas, y así quedó bautizado el territorio que hoy también es uno de los centros financieros más activos del Caribe, con más de 600 firmas bancarias registradas.

En la mesa se nota la mezcla de orígenes: arroces, guisos, pescados fritos y platos picantes conviven en los mismos menús. Los domingos, la tradición local incluye un brunch extendido después de misa, en las iglesias chicas que salpican el archipiélago. Si andás por George Town y querés probar algo de la cocina local con onda casera, te recomiendo el Sunshine Grill, en Seven Mile Beach: está sobre la arena, abre desde temprano y cierra entrada la noche, y tiene mesas adentro y afuera para mirar el mar mientras comés. Un buen lugar para sentarse después de un día de snorkel, pedir un plato de pescado fresco y entender por qué este rincón del Caribe se gana el nombre que lleva.

Cómo moverse y en qué época conviene ir

Entre las tres islas hay vuelos cortos y regulares, con frecuencias que cambian según la temporada. La mejor ventana para visitarlas suele ser entre diciembre y abril, cuando el clima es más seco y el agua está más clara para el buceo. La ruta obligada para llegar es por vía aérea, con conexiones desde Miami, Houston o Kingston; una vez en Gran Cayman, los traslados a Little Cayman y Cayman Brac se hacen en vuelos internos de pocos minutos que sobrevuelan ese mar cambiante que tanto impresiona desde el avión. Si te animás, anotá estos nombres en la agenda y empezá a planear el viaje: pocas veces se tiene la chance de meterse al agua y compartirla con animales tan grandes y, a la vez, tan mansos.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana

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