Magnesio para dormir: la fiebre que crece en las góndolas y la evidencia que todavía no termina de cerrar
Las ventas de suplementos de magnesio treparon cerca de un 17% en 2025, por encima de la melatonina. Mientras en las redes se multiplican los relatos de noches reparadoras, los especialistas insisten en que los estudios disponibles son escasos, desparejos y que parte del efecto podría ser placebo. Una recorrida por lo que dice la ciencia y por lo que se escucha en la calle.

Son las nueve de la noche de un jueves cualquiera en un pueblo del interior bonaerense y, en la mesa de la cocina, María Antonia, 52 años, acaba de volcar el polvo de un sobre de magnesio en un vaso con agua. Me mira y se encoge de hombros antes de que le pregunte nada: «Lo tomé mi cuñada, lo tomó la vecina del kiosco y ahora lo tomo yo. Duermo como hacía años no dormía». En la farmacia de la esquina, el farmacéutico me confirma sin sorpresa lo que escuché toda la semana: el magnesio para dormir se vende más que nunca y ya le sacó varios cuerpos de ventaja a la melatonina.
Los números de un boom que no para de crecer
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Según la empresa de investigación de mercado NBJ, las ventas de suplementos de magnesio orientados al sueño subieron alrededor de un 17% en 2025. En el mismo período, los suplementos de melatonina también crecieron, pero a un ritmo mucho más moderado, cercano al 5%, y rozaron los 800 millones de dólares. La diferencia es llamativa porque la melatonina es, desde hace años, la reina indiscutida de la mesita de luz.
Por qué se cree que el magnesio ayuda a descansar
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El magnesio es un nutriente esencial que el cuerpo necesita para regular la presión arterial, el azúcar en sangre y el funcionamiento de los nervios y los músculos. Una de las hipótesis que circulan en la comunidad científica plantea que este mineral participa en la regulación de ciertos neurotransmisores vinculados al sueño, promoviendo una sensación de calma y ayudando a bajar la tensión muscular acumulada durante el día. A partir de esa idea, se fue construyendo la expectativa de que una dosis extra, tomada antes de acostarse, podía traducirse en noches más profundas.
En las redes sociales, esa expectativa se convirtió en relato. Son muchos los usuarios que describen un descanso más reparador y, sobre todo, la ausencia de esa somnolencia pesada que a veces deja la melatonina al despertar. Esa narrativa es parte importante del motor del boom: las recomendaciones boca a boca, los videos cortos y los posteos personales funcionan como una vidriera enorme para un producto que, en muchos países, se consigue sin receta.
Qué dice la ciencia, estudio por estudio
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- Un trabajo publicado en 2025 dividió a 155 adultos con problemas de insomnio en dos grupos: uno tomó 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse y el otro recibió un placebo. El grupo que recibió magnesio mostró mejoras en los síntomas de insomnio, aunque los propios investigadores las calificaron como modestas.
- Un estudio de 2021 siguió durante 20 años a cerca de 4.000 personas y encontró que quienes consumían más magnesio, ya fuera a través de alimentos o de suplementos, dormían más horas y con mejor calidad. Sin embargo, al analizar solamente a los participantes con depresión, el beneficio desapareció. Además, por tratarse de un estudio observacional, no pudo probar que el magnesio fuera la causa del mejor descanso.
- Una revisión de nueve estudios publicada en 2022 concluyó que, si bien algunos trabajos muestran una asociación entre el magnesio y un sueño de mayor calidad, los ensayos clínicos aleatorios, que son los que permiten comparar causa y efecto, arrojaron resultados dispares.
“La exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva.”Dr. Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health
Qué lugar queda para la melatonina y por qué los expertos siguen siendo prudentes
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Para el Dr. Kansagra, la melatonina tiene, en comparación, una evidencia más firme en dos terrenos puntuales: los trastornos del ritmo circadiano y el desfase horario que produce un vuelo largo. Aun así, la mayoría de los especialistas en sueño no la recomiendan como una solución habitual para el insomnio común. La cautela se repite cuando se habla del magnesio: si bien los suplementos parecen seguros en personas sanas y dentro de las dosis habituales, todavía falta evidencia clínica sólida que respalde su uso masivo como inductor del sueño.
Antes de probar cualquier suplemento, conviene repasar la alimentación: las semillas de zapallo, las almendras, la espinaca, los porotos negros y el chocolate amargo son fuentes naturales de magnesio. Y, sobre todo, vale la pena recordar que detrás de un mal descanso puede haber causas que un comprimido no resuelve: estrés acumulado, pantallas hasta tarde, consumo excesivo de café o simplemente un colchón que ya cumplió su vida útil. Volví a la mesa de María Antonia cuando terminaba el vaso: me dijo, mientras lo dejaba en la pileta, que a ella le daba igual si era placebo o no, que lo que le importaba era volver a dormir de corrido. Es una respuesta muy humana, y probablemente sea la misma que repetirán, esta noche, miles de personas en pueblos y ciudades de la Argentina antes de volcar el sobre en el vaso.
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