Maquillarse los ojos sin pagar el precio: los hábitos que cuidan la vista
Qué productos conviene reemplazar, dónde no aplicarlos y por qué dormir maquillada puede traer problemas, según la Academia Estadounidense de Oftalmología y la Universidad de Waterloo.

Quienes se maquillan todos los días saben que la máscara de pestañas, las sombras y el delineador se aplican junto a una de las zonas más sensibles del cuerpo. La Academia Estadounidense de Oftalmología y la Universidad de Waterloo señalaron qué hábitos reducen el riesgo de irritaciones, alergias e infecciones, desde el momento en que conviene cambiar cada producto hasta las razones por las que no es buena idea dormir con maquillaje. Los consejos están pensados para quienes ya tienen una rutina armada y quieren hacerla más segura.
El contorno del ojo está en contacto permanente con la película lagrimal y con la córnea, la capa transparente que protege la parte frontal del ojo. Cuando se aplican cosméticos en esa zona sin los cuidados necesarios, los residuos, las bacterias y las partículas pueden acumularse y provocar molestias que van desde la irritación hasta lesiones más serias.
Brillos, partículas y lentes de contacto
La Academia Estadounidense de Oftalmología advirtió que los productos con purpurina, pigmentos metálicos o partículas brillantes pueden desprenderse hacia la película lagrimal. Los fragmentos más grandes pueden arañar la córnea, y ese riesgo aumenta en quienes usan lentes de contacto, un dato que conviene tener presente antes de elegir una sombra con brillo intenso.
Una de las recomendaciones más directas es aplicar el maquillaje por fuera de la línea de las pestañas, sin acercarlo al borde interno del párpado. Allí se encuentran las glándulas de Meibomio, que producen los aceites que forman parte de las lágrimas. La optometrista Olivia Ricci, profesora clínica adjunta de la Universidad de Waterloo, explicó que la acumulación de cosméticos en esa área puede obstruir esas glándulas y derivar en sequedad e incomodidad.
Cuánto dura cada producto
El recambio periódico también es parte de la rutina segura. Según los datos citados, los plazos de reemplazo son los siguientes:
- Maquillaje ocular líquido o cremoso: desecharlo después de tres meses, porque favorece la proliferación bacteriana, según la Academia Estadounidense de Oftalmología.
- Máscara de pestañas: reemplazarla cada tres o cuatro meses, de acuerdo con la Universidad de Waterloo.
- Sombras: pueden durar entre seis meses y un año.
- Delineador: tiene una vida útil de alrededor de seis meses.
Compartir maquillaje o aplicadores implica transferir microorganismos de una persona a otra. Ante una infección como la conjuntivitis, ambas instituciones aconsejan descartar todos los cosméticos para ojos que se usaron durante el cuadro y no volver a utilizarlos hasta que la infección haya desaparecido por completo.
Dormir con maquillaje es otro hábito que los especialistas desaconsejan. Según Ricci, los restos acumulados durante la noche pueden entrar en contacto con el ojo y asociarse con irritación, sequedad e inflamación. Por eso, el paso de desmaquillarse antes de acostarse forma parte central de la rutina que estas instituciones describen.
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