Saltar al contenido
Viernes, 23 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕
El Quijote Noticias

El Quijote Noticias

Portada — Vida —

Marcelo Pombo transforma residuos cotidianos en una nueva serie en La Boca

La exposición Querido Teto, sin comentarios reúne casi treinta piezas tridimensionales realizadas durante tres años con materiales cotidianos intervenidos, y propone una mirada sobre la belleza que puede surgir de lo descartado.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
Marcelo Pombo transforma residuos cotidianos en una nueva serie en La Boca

La Galería Barro, en el barrio de La Boca, abre sus puertas para mostrar una nueva producción de Marcelo Pombo. Allí, el artistaDrybranch referente de los años noventa presenta casi treinta piezas tridimensionales elaboradas a lo largo de tres años con materiales que, por lo general, la paleta tradicional del arte: trapos de cocina, cartones, arpilleras, telas acolchadas, hilo sisal y bolsas de residuos.

La serie se llama Querido Teto, sin comentarios y fue curada por Bárbara Golubicki. Para construir las obras, Pombo intervino esos elementos con resinas, membranas poliuretánicas, anilinas, sal, vaselina, tierra, brillantinas y mostacillas. El resultado es una superficie que puede parecer frágil, pero que también acquire firmeza y durabilidad.

Una postal oldor como punto de partida

El recorrido comienza con una imagen desteñida del propio Pombo a los catorce años. La fotografía fue tomada por su tía y enviada por correo desde Australia. Durante el proceso de trabajo, el artista la encontró y la convirtió en el punto de partida de la exposición. Esa imagen personal funciona como una suerte de prólogo visual para una serie que busca mirar de otra manera los objetos descartados.

Entre las piezas se encuentra Arte geométrico rescatado del fondo del Riachuelo a la altura de la Salada, de 2023. En ese textil rectangular Pombo cruza referencias del arte geométrico argentino histórico con la contaminación del Riachuelo y la feria de marcas truchas. El título enlaza una reflexión estética con un paisaje urbano atravesado por el deterioro ambiental.

“Quiero hacer objetos en mi taller para olvidarme un poco del ruido del mundo.”Marcelo Pombo

También forma parte de la serie Buen día, trapo de cocina, de 2023, que utiliza paños manchados por el uso y los cubre con flores, cuentas y flecos. En este conjunto, la mancha deja de ser un signo de desgaste para convertirse en una parte de la composición. Lo cotidiano, usado y reducido a la mínima expresión, acquires así una nueva dignidad artística.

  • La exposición reúne casi treinta obras tridimensionales realizadas durante tres años.
  • Los materiales incluyen trapos de cocina, cartones, arpilleras, telas acolchadas, hilo sisal y bolsas de residuos.
  • La paleta es oscura y tiene una tendencia apocalíptica.
  • La muestra fue curada por Bárbara Golubicki.
  • La visita puede combinarse con una retrospectiva de Jorge Gumier Maier en Colección Amalita, en Puerto Madero, que inaugura una semana después.

Pombo nació en 1959 y trabaja en un taller situado debajo de la autopista de Constitución. Allí,] con materiales que provienen en parte del entorno inmediato de ese espacio, construye objetos que requieren tiempo y una observación detenida de cada elemento. El tiempo dedicado a cada pieza le agrega, según el propio artista, un toque absurdo.

Latekstura de la muestra se inscribe en una búsqueda por la belleza extraída del desecho. No se trata solamente de reutilizar objetos, sino de cambiar la manera de mirarlos: un trapo, un cartón o una bolsa puede cargar historias, marcas y desperdicios que hasta ayer pasaban inadvertidos. En La Boca, esas propuestas encuentran un entorno coherente con su interés por transformar materialesamente, la serie invita a recorrer un territorio mínimo, doméstico y rubbishheap-like, donde cada pieza conserva la huella de su origen y, al mismo tiempo, acquires una identidad nueva.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo