Mario Boskis: "Mientras el cuerpo lo permita, conviene seguir saliendo y encontrando a la gente"
El cardiólogo repasó los hábitos que, según dijo, ayudan a sostener la longevidad: mantener vínculos, tener un propósito y, al mismo tiempo, cuidarse de las infecciones respiratorias que circulan en los meses más fríos.

La plaza del pueblo se llena otra vez de mesas y de voces. Hay quienes se acercan con el termo bajo el brazo, quienes se sientan en el banco de siempre y quienes llegan caminando despacio, apoyados en un bastón, pero con la misma intención de todos los años: verse las caras, contarse cómo andan, no quedarse solos. Esa escena, tan común en los pueblos del interior argentino, fue el punto de partida que eligió el cardiólogo Mario Boskis para hablar de algo que, según explicó, tiene impacto directo en la longevidad: mantener vivos los vínculos y las actividades que dan ganas de levantarse cada mañana.
Yo lo escuché mientras recorría una de esas plazas donde los mayores se encuentran a charlar y, en esa misma recorrida, pude comprobar cómo se reproducen las recomendaciones del especialista: la señora Marta, de 72 años, me dijo que viene casi todos los días porque "si no, se le pasan las horas y se le apaga la cabeza". Su vecina Elsa, de 68, coincidió: "Venir acá es una terapia, aunque sea para discutir el precio de la verdura".
Ikigai, el concepto que vincula propósito y bienestar
Boskis sostuvo que existe un concepto japonés, el ikigai, que se refiere a la razón por la que una persona se levanta cada día con ganas de hacer algo. Para el médico, ese propósito puede traducirse en algo muy concreto en la vida de los adultos mayores: conservar una ocupación, sostener las amistades y mantener la comunicación con la familia. Esa red, dijo, funciona como un escudo contra el aislamiento y, a la vez, como un motor para seguir adelante. La posibilidad de continuar con cada actividad, aclaró, depende de lo que el cuerpo de cada persona permita, y la edad por sí sola no debería ser motivo para abandonar aquello que genera bienestar.
Los cuidados frente a las infecciones respiratorias
Sin embargo, salir y encontrarse con otros exige también ciertos recaudos, sobre todo durante el invierno, cuando los virus circulan con más fuerza y los encuentros suelen trasladarse a ambientes cerrados. Boskis explicó que en esos espacios la cercanía facilita los contagios y que, por eso, las medidas de prevención no son exageraciones, sino herramientas simples al alcance de todos.
- Usar barbijo ante síntomas respiratorios para reducir la posibilidad de transmitir la enfermedad a otras personas.
- Lavarse las manos al llegar a casa, al trabajo y antes de comer, ya que muchas infecciones se transmiten por el contacto con superficies.
- Consultar al médico de cabecera sobre las vacunas indicadas, incluyendo la antigripal, la antineumocócica y la protección frente al virus sincicial respiratorio.
- Prestar atención a las bajas temperaturas, ya que el frío puede disminuir el movimiento de las cilias respiratorias, los filamentos que ayudan a limpiar las vías aéreas.
Volví entonces a la plaza, esa misma donde empecé la mañana, y volví a ver a Marta y a Elsa acomodarse en el banco de siempre, con el termo y las ganas de siempre. La escena se repite pueblo tras pueblo y, si Boskis tiene razón, también se cuida: cada visita, cada abrazo, cada mate compartido puede ser, al mismo tiempo, un motivo para vivir más y una oportunidad para protegerse mientras se vive.
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