Masajes faciales: alivio pasajero y límites de una promesa de bienestar
Los rodillos y las piedras pueden reducir la apariencia de hinchazón durante un rato, pero no hay pruebas de que mejoren de manera duradera el sistema linfático de las personas sanas.

Un rodillo que se desliza por la cara o una piedra que masajea la piel pueden dejar una sensación agradable y hacer que el rostro parezca menos hinchado. Para quienes incorporaron estos accesorios a su rutina, la diferencia puede ser visible, aunque conviene mirar con cuidado qué significa y cuánto dura.
La presión del masaje puede desplazar líquido de una zona a otra y aumentar por un tiempo el flujo de sangre en el lugar. Así, el contorno facial puede verse más definido durante unos minutos o algunas horas. No se trata, sin embargo, de una reducción de grasa ni de una remodelación permanente.
Junto con los cepillos en seco y las pistolas de masaje, estos productos se promocionan en redes sociales con promesas que van desde desinflamar el cuerpo hasta eliminar toxinas. Pero ningún estudio controlado demostró que mejoren de forma duradera la función linfática en personas sanas.
Qué hace el sistema linfático
Se trata de una red de vasos y ganglios que transporta linfa desde los tejidos hacia la sangre y participa tanto en el equilibrio de líquidos como en la respuesta inmunitaria. Cuando no hay una patología, funciona de manera continua y autónoma, sin necesidad de masajes periódicos para activarlo.
También es importante distinguir su función de la eliminación de desechos metabólicos, una tarea que depende principalmente del hígado y los riñones. Podemos disfrutar de un masaje como parte del bienestar personal, pero eso no lo convierte en un método para eliminar toxinas.
Cuando la hinchazón requiere tratamiento
El linfedema es una situación diferente: aparece cuando la linfa se acumula en los tejidos por un daño o una obstrucción del sistema linfático y provoca una hinchazón persistente. Puede presentarse, por ejemplo, después de una cirugía oncológica o de un tratamiento con radioterapia.
Para ese cuadro existe la terapia descongestiva completa, que combina drenaje linfático manual realizado por terapeutas capacitados, vendajes de compresión, ejercicios específicos y cuidado de la piel. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y la Clínica Mayo describen este abordaje; profesionales de esta última señalan que, aplicado por personal capacitado, puede reducir entre un 50 y un 70 por ciento el volumen del miembro afectado.
Aun en el tratamiento clínico, la evidencia no es concluyente. La distinción importa: una cosa es atender una hinchazón persistente con supervisión profesional y otra, muy distinta, esperar que un accesorio de uso cotidiano produzca cambios duraderos. Si el rodillo deja el rostro menos hinchado por un rato, ese efecto es posible, pero no equivale a una mejora permanente del sistema linfático.
Claudia Peralta, Sociedad y pueblos.
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