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Pardo, el pueblo chico donde Borges y Bioy escribieron bajo los tilos

A 200 kilómetros de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 3, un paraje rural del partido de Las Flores festeja los 150 años de la llegada del primer tren con un fin de semana de desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo.

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Estela MarconiTurismo y fin de semana · 10 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Vayan conmigo hasta Pardo, imaginen la escena: un puñado de casas bajas apiñadas alrededor de una estación de ferrocarril centenaria, calles de tierra que todavía llevan nombres de árboles y un silencio que parece salido de un cuento de los años cuarenta. Allí, en ese paraje rural del partido de Las Flores, el aire todavía huele a polvo de verano y aolongos de la familia Bioy, que lleva arando estos campos desde 1835, cuando Juan Bautista Bioy, un inmigrante francés con nombre de prócer, le compró un campo a Lino Pardo y fundó la estancia Rincón Viejo. Es esa misma tierra la que, casi un siglo después, iba a alimentar las páginas de algunas de las obras más queridas de la literatura argentina.

Cien cincuenta años desde que pasó el primer tren

El pueblo nació alrededor de la estación, inaugurada el 18 de septiembre de 1876, y ese galpón con alma de hierro sigue en pie aunque las vías ya no funcionen. Hoy lo cobija al Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, donde uno puede recorrer fotografías, libros, documentos y objetos del escritor, y hasta detenerse frente a las actas del casamiento de Bioy con Silvina Ocampo, celebrado en Las Flores en enero de 1940. Para los que hacemos turismo con libreta en mano, esa fecha es la excusa perfecta: el pueblo cumple siglo y medio y lo festeja el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo.

Pardo queda a unos 200 kilómetros de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 3, y lo mejor es tomarse el viaje con tiempo porque el pueblo se disfruta caminándolo: son pocas cuadras con la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y ligada a la familia Bioy, la escuela que lleva el nombre del abuelo del escritor y el Club Unión Deportiva, donde todavía se juega la redonda los sábados a la tarde.

Veranos de Borges, Bioy y Silvina bajo los árboles

Cuenta la memoria del lugar que Adolfo Bioy, nieto de aquel francés fundador, pasaba los veranos en Rincón Viejo junto a Silvina Ocampo, y que Jorge Luis Borges llegaba de visita, lo mismo que Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur. En esos días de calor, de mate y de mosquitos fue donde Bioy empezó a escribir La invención de Morel, publicada en 1940, y donde Silvina, que hasta entonces se dedicaba principalmente a la pintura, se animó por primera vez con la letra escrita. El ambiente rural de Pardo aparece en su libro Viaje olvidado, de 1937, y también en Autobiografía de Irene, de 1948. Borges, por su parte, menciona la estancia en su cuento El Sur, y junto a Bioy firmó, bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, una serie de relatos de literatura fantástica y policial que dejaron marca en las letras argentinas.

“Borges menciona la estancia en su cuento El Sur y, junto a Bioy, firmó bajo seudónimos una obra de literatura fantástica y policial que dejó marca en las letras argentinas.”Archivo histórico de Pardo

Dónde comer y dónde dormir en el pueblo

La oferta de alojamiento y gastronomía es chica pero crece, y se nota que el pueblo está empezando a recibir al turismo con los brazos abiertos. Si van un fin de semana, dense una vuelta por La Vieja Estación, un bar-pulpería instalado en el predio de una antigua estación de servicio: abre viernes, sábados, domingos y feriados con comidas de olla bien calentitas en los días fríos, parrilla en verano y opciones vegetarianas para los que no son de asado. Tiene cuatro cabañas equipadas y acaba de sumar un camping con parador para motorhomes, que incluye descarga de aguas negras y grises, un detalle que los viajeros ruteros agradecen.

  • Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares: dentro de la estación vieja, abierto fines de semana con fotografías, libros y documentos del escritor.
  • La Vieja Estación (bar-pulpería): comidas de olla en invierno, parrilla en verano, opciones vegetarianas y cuatro cabañas; también camping con parador para motorhomes.
  • Proyecto Yamay: cabalgatas por los campos donde veraneaba la familia Bioy, observación de aves y recorridas por el entorno rural.

Les digo, con el cariño de quien conoce estos pagos desde chica: dense el gusto de ir. Lleven a los chicos, lleven a los padres, lleven a ese amigo lector que siempre está buscando el lugar exacto donde se escribió el libro que cambió su biblioteca. Pardo está a la vuelta, nomás, esperándolos con sus calles de tierra, sus nombres de árboles y sus ciento cincuenta años de historia.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana

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