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Proteínas bajo la lupa de la inteligencia artificial: así avanza la medicina hacia tratamientos a medida

AlphaFold y otras herramientas ya permiten estudiar estructuras a gran escala y abren la puerta a fármacos más precisos, según el planteo de Mustafa Suleyman en su último libro.

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Gonzalo GarayaldeTecnología · 16 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

¿Puede una máquina ver lo que el microscopio no alcanza? La pregunta vale para entender de qué se trata cuando se dice que la inteligencia artificial sirve para investigar enfermedades. La respuesta corta: sí, y ya está pasando con el estudio de proteínas, esa pieza chica pero clave del organismo que, mirada de cerca, parece un pueblo entero con cada vecino cumpliendo un rol distinto.

El caso más concreto se llama AlphaFold, la herramienta desarrollada por DeepMind que permitió mapear la estructura de gran cantidad de proteínas. Eso, que suena técnico, es la base sobre la que se investigan enfermedades y se diseñan medicamentos: conocer la forma de cada proteína es como tener el plano de una casa antes de mandar a un plomero.

El salto que propone Suleyman

Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind, desarrolla estas ideas en La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI. Su planteo va un paso más allá: juntar en un mismo modelo información genética, química y clínica de cada paciente. La promesa es concreta.

  • Detectar enfermedades en etapas tempranas, cuando todavía son más tratables.
  • Orientar el desarrollo de terapias nuevas con menos margen de error.
  • Adecuar los tratamientos a las particularidades de cada paciente, algo que hoy se hace a ojo.

El libro también pone el ojo en el envejecimiento. Suleyman menciona a Altos Labs, una de las compañías que estudia la reprogramación del epigenoma, los mecanismos que regulan cuándo y cómo se activan los genes. La idea es explorar formas de frenar o revertir ese reloj. A partir de estos avances, el autor imagina un futuro en el que llegar a los cien años con buena salud sea algo corriente.

Ojo con no confundir el deseo con la realidad: llegar a los cien en buenas condiciones es, por ahora, una proyección del autor a varias décadas. Lo que ya existe es la capacidad de la IA para trabajar con grandes conjuntos de datos biológicos y simular secuencias moleculares. Faltan años, ensayos clínicos y regulación para que eso llegue a la farmacia del barrio. Pero el motor ya está en marcha.

GG
Gonzalo GarayaldeTecnología

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