Pymes de la provincia de Buenos Aires reparten el aguinaldo en cuotas y estiran pagos a proveedores para sostener el empleo
La retracción del consumo dejó a pequeñas y medianas industrias con ingresos insuficientes para cubrir al mismo tiempo sueldos, impuestos y créditos. Por eso, crecen las estrategias defensivas: fraccionamiento del medio aguinaldo, postergación de obligaciones y revisión de cada gasto con el objetivo firme de no reducir personal.

El precio de la soja en el disponible Rosario ronda los 320 dólares por tonelada, mientras avanza la cosecha gruesa en buena parte de la pampa húmeda, y en ese mismo escenario productivo las pequeñas y medianas industrias de la provincia de Buenos Aires enfrentan un cuadro crítico: las ventas caen, los ingresos se achican y, aun así, las obligaciones fijas no esperan. Sueldos, impuestos, servicios y cuotas de crédito siguen llegando con independencia de lo que entre por facturación, y esa brecha es la que hoy presiona a buena parte del entramado fabril pyme del distrito más industrial del país.
Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva, una empresa familiar dedicada a la fabricación de compuestos de caucho con 53 años de trayectoria, describió la dinámica con una frase que condensa el momento que atraviesan muchas fábricas del Gran Buenos Aires y del interior bonaerense: cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes y los márgenes se estrechan al punto de poner en duda el pago en tiempo y forma de cada compromiso asumido.
Las cuatro defensas que se repiten en las plantas
- Extender los plazos con proveedores para distribuir los pagos en el calendario.
- Postergar depósitos y contribuciones patronales hasta que la caja lo permita.
- Dividir el medio aguinaldo en cuotas para no concentrar el desembolso en un solo mes.
- Revisar cada gasto corriente con el objetivo central de sostener la plantilla sin despidos.
El fraccionamiento del aguinaldo es una de las herramientas más extendidas en las pymes manufactureras. Como el sueldo adicional que los empleadores deben abonar dos veces al año suele representar más del 50 por ciento de un salario mensual, pagarlo en dos o tres veces permite estirar la caja cuando las ventas no alcanzan. En Jomsalva, los trabajadores tienen una antigüedad promedio cercana a los 15 años, y ese vínculo de largo plazo, según Malnati, refuerza el compromiso mutuo entre la empresa y su plantel durante los períodos de menor actividad. Uno trata de sostener y de no echar, resumió la titular de la firma, un criterio que repiten buena parte de los empresarios pymes consultados.
Impuestos fijos que pesan más cuando la facturación retrocede
La carga tributaria se vuelve especialmente visible en este contexto recesivo. El impuesto sobre los Ingresos Brutos puede representar hasta un 3 por ciento de la facturación, mientras que las tasas municipales de seguridad e higiene llegan al 8 por ciento según el municipio donde esté radicada la planta. Ambos conceptos deben cubrirse aun cuando las ventas retroceden y el flujo de fondos se hace más angosto. El costo argentino, el nivel impositivo nos saca totalmente, reconoció Malnati, en una queja que se replica en las cámaras empresarias del rubro.
“Cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes. Uno trata de sostener y de no echar.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva, fábrica de compuestos de caucho con sede en la provincia de Buenos Aires
Importaciones y subfacturación: otro frente abierto
A la presión interna se suma la competencia de productos importados, en especial de origen chino, que llegan al mercado a precios que las fábricas locales no siempre pueden igualar. Malnati aclaró que no todos los productos importados son de baja calidad; hay variedad, hay algunos muy buenos, reconoció. Al mismo tiempo, reclamó controles más efectivos sobre la subfacturación, la práctica por la cual se declara un valor menor al real de una mercadería al ingresar al país para reducir el pago de derechos de importación. Esa maniobra, señaló, deforma la competencia y deja a los fabricantes argentinos en desventaja frente a precios artificialmente bajos.
En términos sectoriales, el cuadro recuerda al que dejó la última campaña industrial, cuando la caída del consumo y el encarecimiento de los insumos ya habían obligado a las pymes a posponer inversiones y a recortar horas extras. La diferencia ahora es que el ajuste llega también al componente salarial, con el medio aguinaldo como variable de ajuste inmediato, mientras se mantienen las expectativas sobre el comportamiento de las lluvias en la zona núcleo y la evolución del tipo de cambio, dos factores que, según los propios empresarios, pueden mover la demanda interna en el segundo semestre y abrir algo de aire a las cuentas pendientes que hoy se prorrogan planta por planta.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Las ventas minoristas pyme retrocedieron 0,2% interanual en agosto, según CAME

Walmart y Amazon evalúan lanzar sus propias criptomonedas

Autos eléctricos baratos en Argentina: mientras se espera la reglamentación final, estos son los nuevos modelos que podrían llegar al país
