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Rubén Rada se fue y dejó una hoja de ruta para los que vienen

El músico uruguayo murió a los 82 años y sus últimas reflexiones sobre los artistas emergentes se transformaron en una declaración de principios: celebrar el presente, exigir evolución y desconfiar de quienes se quedan quietos.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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"Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos". Yo quiero arrancar esta nota con esa frase de Rubén Rada porque, a horas de confirmarse su muerte a los 82 años, me parece que condensa mejor que nada el espíritu de un músico que siempre miró hacia adelante y nunca hacia el espejo retrovisor. El Negro Rada, como lo llamaban en Montevideo, no fue un nostálgico: fue un contemporáneo, un tipo que se sentó a grabar con un rapero y terminó festejando que la canción acumulara quince millones de reproducciones, y que sus propios nietos le dijeran que recién ahí se había "ido para arriba". Cuando un veterano reconoce que el mundo cambió y elige habitar ese cambio en lugar de renegar, algo está enseñando. Y eso fue exactamente lo que hizo Rada en sus últimas entrevistas, en las que conversó con periodistas argentinos sobre los músicos jóvenes con una calidez y una franqueza que ya forman parte de su legado.

Un mapa de afinidades con los que vienen

En esas charlas, Rada construyó casi un mapa afectivo de la escena actual. Mencionó con nombre propio a Tini, a Trueno, a Wos, a Conociendo Rusia, a Nafta, a Catriel, y a figuras más rocosas como Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, con quienes coincidía cada vez que cruzaba el Río de la Plata hacia Buenos Aires. "Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho", dijo, y lo dijo con la autoridad que le daba haber sido él mismo un renovador desde los años sesenta con Los Shakers y luego desde el candombe beat y el jazz fusión. Lo notable es que no los nombraba por compromiso ni por esnobismo generacional: los escuchaba, los seguía, celebraba sus logros y advertía, con la misma sonrisa, sobre los riesgos del conformismo.

“Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree.”Rubén Rada

Esa frase, la advertencia que dejó a los que están empezando, es el reverso exacto de su celebración. Para Rada el presente era para disfrutarlo, pero también para trabajarlo: la masividad de un hit no reemplazaba al oficio ni a la evolución. Y el propio Rada se aplicó la receta cuando contó, entre risas, que sus nietos recién lo vieron "grande" cuando grabó con un rapero. Era la prueba viviente de que un artista de más de seis décadas podía seguir aprendiendo a leerse en otros códigos sin perder el propio. En otra de sus reflexiones, además, fue crudo sobre su lugar en la industria regional: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público", asumió, y esa frase, lejos de ser un lamento, sonaba a descripción de un destino que había elegido con libertad: el de ser un puente entre generaciones más que un competidor por rankings.

  • Tini, Trueno, Wos y Conociendo Rusia, los artistas argentinos que Rada nombró como los pibes nuevos que están rompiendo.
  • Nafta, Catriel, Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, los músicos con los que se cruzaba en sus visitas a Buenos Aires.
  • Una canción grabada con un rapero que llegó a quince millones de reproducciones y lo consagró ante sus nietos.
  • La advertencia central: divertirse, sí, pero nunca quedarse en el mismo lugar porque la gente deja de creer.
  • La autodefinición más íntima: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público".

Si me piden un cierre personal, les digo esto: a mí lo que más me conmueve de todo lo que dijo Rada en sus últimos tiempos es la combinación de generosidad y exigencia. No regaló elogios vacíos, pero tampoco se subió al palco del viejo que ya vio todo. Puso el oído donde había que ponerlo, reconoció que los recursos y los sonidos de ahora son otros, y dejó dicho que la única forma de sostener una carrera es la evolución constante. Para mí, hoy que se fue, vale la pena volver a esas entrevistas y quedarse con esa idea de fondo: que el mejor tiempo no es el que uno añora, sino el que les toca vivir a los que vienen. Y que honrar a Rada es, justamente, no quedarse quietos.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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