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Tres clásicos y un catálogo: Filmin abre la puerta a Dreyer, Kubrick y Coppola

La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino encabezan una selección que recorre dramas, sátiras y ciencia ficción de distintas décadas

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · 25 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

A veces uno vuelve a una película y descubre que el tiempo la cambió tanto como a uno. Esa sensación me persigue cada vez que elijo un viejo film para una noche quieta, y por eso me llamó la atención la movida de Filmin: juntó en su catálogo un puñado de clásicos que funcionan como tres puertas de entrada distintas al cine del siglo XX, con Dreyer, Kubrick y Coppola como anfitriones de lujo. La selección se completa con Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino, así que la oferta va mucho más allá de esos tres títulos.

Les cuento por dónde entrar. Si quieren empezar por la sátira que todavía duele, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú es de 1964, la dirige Stanley Kubrick y la protagonizan Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. La historia gira en torno al pánico nuclear y a la posibilidad de que un error humano termine con todo, y lo notable es que el humor negro es el vehículo elegido para hablar de la destrucción, algo que sigue leyendo como un espejo de cualquier semana de noticias.

El peso de los rostros y el peso de la mafia

Para los que prefieren el cine de juicios y de almas, La pasión de Juana de Arco es de 1928, la firma Carl Theodor Dreyer y la encabezan Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud. La propuesta visual hace de los rostros de sus intérpretes el verdadero protagonista, y esa búsqueda todavía se estudia en las escuelas de cine. En el otro extremo del catálogo aparece El padrino, con Coppola en la dirección y un elenco que reúne a Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton: una reflexión sobre el sueño americano, con una puesta en escena que trabaja los contrastes de luz y una representación estilizada de la violencia que sigue marcando cómo se filma a las familias que mandan.

  • Carl Theodor Dreyer y el primer plano como confesión, en La pasión de Juana de Arco (1928).
  • Stanley Kubrick y la sátira del apocalipsis nuclear en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964).
  • Francis Ford Coppola y la mafia como saga familiar, en El padrino.
  • Buster Keaton con una comedia que cruza lo fantástico.
  • Fritz Lang y la ciencia ficción heredera del expresionismo alemán.
  • Ida Lupino y 71 minutos de tensión dentro de un auto.

Me gusta que la curaduría habilite a elegir por género, por director o por elenco, porque eso respeta los tres modos en que uno suele buscar una película: por estado de ánimo, por autor o por actor. Si me piden una recomendación en primera persona, arrancaría por La pasión de Juana de Arco, que se disfruta mucho en silencio y con poca luz, y dejaría El padrino para una noche en la que haya tiempo de entregarse a sus casi tres horas sin mirar el reloj.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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