Viernes, 4 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕

El Quijote Noticias

PortadaTurismo

Un mirador oculto sobre Junín cambia para siempre la forma de mirar el cementerio de Recoleta

En el último piso de un hotel boutique, una terraza vidriada ofrece una vista aérea del predio con audioguías, café con medialunas a la mañana y copa de vino al atardecer. Una pausa distinta en el circuito clásico de Recoleta.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana · 4 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo confieso: la primera vez que subí al último piso del hotel Urban Suites, en Junín al 1700, me quedé pegada al ventanal como si el tiempo me hubiera dado un cachetazo. Arriba, el Cementerio de Recoleta deja de ser ese paredón de piedra que uno atraviesa con la vista mientras camina por la vereda, y se convierte en una maqueta viva de cúpulas, ángeles de mármol y pasillos internos por los que nunca más vamos a volver a entrar. La terraza está justo enfrente, cruzada de calle, y la sensación es la de asomarse a un patio ajeno que, sin embargo, nos pertenece a todos los porteños.

El espacio funciona todo el año porque la estructura es totalmente vidriada y tiene clima controlado, así que ni el frío de julio ni el calor de febrero empujan al visitante a escapar. Cada turno dura alrededor de 40 minutos, un tiempo calculado al milímetro para que la visita encaje como una pausa dentro de un recorrido mayor por la zona, que tiene al Centro Cultural Recoleta y al Museo Nacional de Bellas Artes a pocos metros, casi a la vuelta.

Códigos QR, 57 historias y tres idiomas

La propuesta se llama "El Mirador de la Historia" y se activa con el celular. En cada ventana hay un código QR que abre una audioguía con 57 relatos sobre las figuras y los mitos que descansan abajo, en el cementerio. Los textos fueron investigados y redactados por el escritor Daniel Naler Roxlo, y están disponibles en castellano, inglés y portugués, algo que se agradece muchísimo cuando uno ve la cantidad de turistas brasileños y de otras latitudes que pasan por Recoleta en cualquier fin de semana largo.

Qué se come y a qué hora

  • Por la mañana: infusiones (café con leche, chocolate o té) acompañadas de medialunas o churros.
  • Al atardecer: copa de vino con mini picada individual, pensada para cerrar la jornada.
  • No es un restaurante: la gastronomía es un acompañamiento de la experiencia del mirador, no una carta extensa.
  • El acceso está abierto a turistas y visitantes externos, no hace falta estar hospedado en el hotel.

Les recomiendo llegar con algo de hambre, sobre todo si eligen el turno vespertino: la copa de vino con la picada corta al atardecer tiene esa cosa justa para no la recorrida. Y un dato práctico que vale la pena anotar: el lugar está sobre la calle Junín 1727, a unas seis cuadras de la estación Callao de la línea B del subte, y conviene reservar el turno antes de ir porque los cupos son limitados. En los días despejados, además, desde la terraza se llega a ver el Río de la Plata en el horizonte, lo que estira la mirada mucho más allá del cementerio y termina de justificar los 40 minutos de la visita.

Me fui de ahí con la sensación de haber conocido un Buenos Aires que ya creía conocer de memoria. Por eso me quedo pensando en cuántos lugares de la ciudad nos esperan todavía desde un ángulo inesperado, escondidos en un último piso, en una terraza cualquiera. Si a vos se te ocurre alguno, te leo en los comentarios: cuéntame ese sitio al que siempre quisiste entrar y todavía no te animaste.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo