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Una comadreja enana entre la leña de Cutral Co y la pregunta que se repite en cada patio neuquino

Apareció escondida en una pila de leña, la dejaron tranquila y Guardafaunas de Picún Leufú la liberó en la estepa. El episodio vuelve a poner sobre la mesa qué hacer cuando la fauna silvestre se cruza en la vida cotidiana.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 10 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Son las primeras horas de la tarde en Cutral Co y el aire todavía trae ese frío seco que se mete en las manos. En una casa de familia, alguien alcanza un tronco de la pila de leña y, de golpe, nota algo que se mueve: un bulto pequeño, grisáceo, casi del tamaño de un pulgar. No es un ratón, aunque lo parezca. Es una comadreja enana, un marsupial que casi nadie en la ciudad sabe que vive en la propia Patagonia. La familia da un paso al costado, mira desde lejos y hace lo que corresponde: llama a la autoridad de fauna. Lo que hizo esa gente es, en buena medida, lo que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta tan concreta como frecuente en Neuquén: qué se hace cuando aparece fauna silvestre en el patio, en el galpón o, como en este caso, entre la leña del hogar.

Yo sigo la historia desde el teléfono, mientras los equipos de Guardafaunas de Picún Leufú se mueven hacia el domicilio. Atienden el llamado con una premisa que repiten hasta el hartazgo: manipulación mínima. Llega el móvil, se acerca el personal con guantes y una caja de contención, evalúan al animal con protocolo veterinario y confirman que el ejemplar está sano. Pesa poco más que una moneda, mide alrededor de diez centímetros de cuerpo y tiene la cola intacta, que en esta especie es casi un órgano vital. A la hora prudencial, el animal vuelve a la estepa, lejos de la leña y del patio.

Una especie que muchos confunden con un ratón

La comadreja enana —Thylamys pallidior en el registro científico— es un marsupial autóctono de los ambientes áridos y de estepa del Neuquén. Su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros; pesa entre 15 y 36 gramos. Tiene pelaje grisáceo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos que le dan una expresión atenta, casi sorprendida. Por el tamaño puede confundirse con un ratón, aunque pertenece a una familia completamente distinta, la de las comadrejas americanas, con parientes cercanos en toda Sudamérica.

Es nocturna, discreta y rara de ver: justo por eso asombra cuando aparece en una vivienda. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animalitos. Una de sus particularidades más llamativas es la cola prensil, que usa para equilibrarse y donde acumula reservas de grasa para atravesar los inviernos más crudos y los períodos de escasez. Verla de cerca es, para muchos vecinos, un hallazgo que no se repite.

Qué hacer si aparece fauna silvestre en la casa

  • No tocar al animal ni intentar moverlo con las manos, por más inofensivo que parezca.
  • No darle comida ni agua ni intentar retenerlo como mascota.
  • Aislar la zona con cuidado, mantener alejados a chicos y mascotas y evitar que el animal se escape hacia lugares donde pueda lastimarse.
  • Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana —en Neuquén, la Dirección Provincial de Fauna o los equipos de Guardafaunas municipales— y aportar la mayor cantidad de datos posible: dirección exacta, dónde se lo vio, a qué hora y en qué condiciones.
  • Esperar a los profesionales y, mientras tanto, observar desde lejos. La mejor ayuda que puede dar un vecino es no interferir.

La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén lo repite cada vez que puede, y vale la pena transcribirlo tal cual lo subrayan: "la fauna silvestre no es mascota" y "protegerla es tarea de todos". El contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitirle enfermedades o, peor aún, acostumbrarlo a la presencia humana, lo que reduce de manera drástica sus chances de sobrevivir en libertad. Cuando un profesional lo evalúa, lo libera en el lugar correcto y en el momento adecuado, ese animalito sigue cumpliendo su rol en la estepa.

Vuelvo entonces a la escena del principio, en Cutral Co, con la pila de leña ya ordenada y la casa en silencio. La comadreja enana ya está en su ambiente, con su cola gorda y sus ojos redondos, haciendo lo que hacen las comadrejas enanas de noche. Y queda flotando, como cada vez que aparece un animal silvestre en una casa, una certeza simple: lo que no se hace también es una forma de cuidar.

La pregunta que nos queda

Mercedes, vecina de la zona, me lo dijo mientras todavía no se reponía del hallazgo: tiene 52 años, vive en Cutral Co desde siempre y asegura que nunca vio algo así en su propia leña. Me cuenta que llamó a su nieto, que el nieto llamó a la municipalidad, y que cuando vio al equipo de Guardafaunas trabajando con la comadreja sintió, palabras más, palabras menos, que la naturaleza se le había metido en la cocina sin pedir permiso. ¿A vos te pasó alguna vez encontrarte con un animal silvestre en la casa o en el patio? ¿Cómo lo resolviste? Contanos tu experiencia, que en temas como este la experiencia de los vecinos suele ser la mejor guía.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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