Una semana en la pasarela: cómo se cocinó el verano 2027 en el Palacio San Miguel
La 67° edición de Argentina Fashion Week reunió durante cinco jornadas a diseñadores consagrados, emergentes, sustentables y de provincias en una misma pasarela. El repaso va desde la apertura con Cadile hasta el festejo por los cuarenta años de Benito Fernández.

Son las nueve de la noche y el Palacio San Miguel empieza a llenarse de gente que busca su lugar en las gradas. Las luces todavía están tibias, el aire acondicionado pelea con el calor de afuera y en la pantalla gigante ya pasan los primeros nombres de la noche. Es el arranque de la 67° edición de Argentina Fashion Week, la semana de la moda local que durante cinco jornadas volvió a convertir a ese edificio histórico en una pequeña fábrica de ilusiones veraniegas, con la mirada puesta en lo que se va a usar en el verano 2027. La producción general, como ya es costumbre, quedó en manos de Héctor Vidal Rivas, que otra vez tejió una grilla que mezcló generaciones, regiones y búsquedas estéticas muy distintas detrás de un mismo escenario.
La apertura llegó con el desfile Luxury Trends, donde Gustavo Cadile presentó Jardín de Luz, una colección de vestidos que tomó como referencia la naturaleza y propuso una lectura contemporánea de la feminidad, con bordados, transparencias y una paleta que iba del crudo al verde más profundo. En la misma jornada, Verónica de la Canal trabajó el dramatismo desde el negro y el encaje, y Pía Carregal mostró una cápsula nupcial donde las flores se convirtieron en el elemento central, tanto en los apliques como en los tocados. Esa primera noche dejó claro que el verano que viene se va a mover entre la liviandad poética y el peso del contraste.
Jóvenes, sustentables y federales
El segundo día le abrió la puerta a las nuevas camadas con la final del certamen Yo, el joven creador de moda 2026, donde se consagró Lourdes Palacios Inza, estudiante del Instituto Palladio de Mar del Plata. Su colección se nutrió de la identidad visual de Buenos Aires: tomó los colectivos, el fileteado porteño y la gráfica urbana como punto de partida para construir prendas que dialogan con el imaginario de la calle. La propuesta de la marplatense se impuso en un año donde los jurados, según contaron los organizadores, hicieron especial hincapié en la idea de pertenencia y de marca personal.
Antes de que termine esa misma jornada, la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR) reunió a firmas como Cosecha Vintage, Sianayuki y UME, que llevaron a la pasarela prendas elaboradas con materiales naturales, técnicas de upcycling y un fuerte trabajo artesanal. La movida sustentable dejó un mensaje claro: cada vez son más los diseñadores que piensan la ropa como un ciclo y no como un descarte.
La mirada federal y la cruzada trasandina
La tercera noche fue la más federal de toda la semana. Misiones Fashion Week se trajo diez firmas de la provincia, entre ellas Khayén, que trabaja con descartes de fábricas textiles mediante la técnica del patchwork, y le dio una segunda vida a retazos que de otro modo terminarían en la basura. En la misma jornada, la Cámara Argentina de la Moda cerró con Francisco Ayala y su colección Oficios, una puesta centrada en el telar, el crochet y la pintura a mano sobre seda, que reivindicó oficios que muchas veces quedan afuera de las grandes pasarelas.
También pasó por el Palacio San Miguel una delegación de Chile Fashion Week, con seis diseñadores, entre ellos Sofía Basurto, Luis Nario y Roberto Bugueño. La presencia chilena funcionó como un recordatorio de que la moda regional no entiende de fronteras y de que el intercambio entre Buenos Aires y Santiago ya es parte del calendario.
Una carrera para festejar
El cierre volvió a tener nombre propio: Benito Fernández, que eligió soplar las velas de sus cuarenta años en la moda con un desfile titulado Mi historia. La puesta recorrió distintas etapas de su carrera y reinterpretó piezas de colecciones anteriores, como un álbum de viaje pasado por el filtro del presente. Fue, en cierto modo, la manera que encontró el diseñador de cerrar la semana mirando hacia atrás sin perder de vista hacia dónde va la moda local.
“La pasarela del Palacio San Miguel volvió a mostrarnos que la moda argentina es muchas modas a la vez: la de los consagrados, la de los que recién empiezan, la que se hace con lo que sobra y la que llega desde el interior profundo del país.”Claudia Peralta
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