Diez minutos en el borde del espacio: así es subirse a la New Shepard
Tres días de preparación operativa, un ascenso de poco más de diez minutos y una vista que cambia la mirada sobre el planeta. Cómo se vive el viaje suborbital desde Texas.

Imaginate un paisaje árido, con las montañas de Guadalupe recortadas contra un cielo tan limpio que parece pintado, cerca de Van Horn, en Texas. Ahí está el Launch Site One, la base desde donde despega la cápsula New Shepard de Blue Origin. Cuando uno lo describe de lejos, parece una escena de película, pero la realidad es más sobria y más humana: personas comunes que deciden subir un poco más alto de lo que nunca imaginaron.
El turismo espacial dejó de ser una idea de ciencia ficción y pasó a ser una opción concreta. Eso sí, es cara y está reservada a quienes tienen los medios y, sobre todo, la decisión de animarse. Desde 2021, la New Shepard lleva hasta seis pasajeros por vuelo, en una cápsula con ventanillas panorámicas pensadas para que la vista sea el centro de la experiencia durante el ascenso.
Tres días de preparación, sin exigencias físicas
Quienes viajan llegan tres días antes del lanzamiento y se alojan en la llamada Villa de Astronautas. Allí reciben instrucciones sobre cómo moverse en ingravidez, cómo abrocharse y usar los sistemas de seguridad, y qué esperar en cada etapa del vuelo. Lo que más me llama la atención es que no se trata de un entrenamiento físico: no hay requisitos de aptitud especiales, y la preparación es sobre todo de procedimientos.
Lo que dura el viaje y lo que se ve
El vuelo completo dura 10 minutos y 17 segundos. La cápsula asciende a más de tres veces la velocidad del sonido y cruza la línea de Kármán, fijada a 100 kilómetros de altitud y reconocida internacionalmente como el límite del espacio. En la misión NS-38, el vehículo llegó a 107 kilómetros. Durante el trayecto, según el material disponible, estos son los puntos que se pueden observar:
- A partir de los 40 kilómetros de altura ya se distingue el espacio negro.
- La atmósfera aparece como una franja azul.
- Se percibe la curvatura terrestre, aunque no se ve el planeta entero.
- La Tierra muestra colores intensos que, según quienes la vivieron, son difíciles de reproducir en imágenes.
Tres minutos sin peso
Una vez alcanzada la altitud máxima, los tripulantes tienen tres minutos para desabrocharse e intentar flotar. Es un lapso breve, y la mayoría prefiere usarlo para mirar hacia afuera antes que para explorar la ingravidez. Vale recordar que esa sensación también puede experimentarse en vuelos parabólicos en la Tierra.
Conviene aclarar un punto que suele confundir: el viaje no pone a los pasajeros en órbita. Orbitar requiere velocidades y energía muy superiores, además de misiones de mayor duración. El New Shepard sube y baja en trayectoria suborbital, lo que lo vuelve técnicamente más accesible, aunque reduce la experiencia a esos pocos minutos en el límite del espacio. ¿Vos pagarías por una experiencia así, o hay destinos en la Tierra que todavía te parecen más urgentes de conocer? Contame qué pensás, que me interesa leerte.
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