Entre tres trabajos y la terapia: el momento en que Edith Hermida pone un freno
A los 55 años, la conductora y actriz sostiene la televisión, la radio y el teatro al mismo tiempo, y reconoce que el ritmo le pasa factura.

Hay personas que eligen cargar con mucho y personas a las que las cosas les llegan de golpe. Edith Hermida pertenece al segundo grupo, aunque ella misma lo cuenta con una mezcla de orgullo y cansancio. A los 55 años está en uno de los momentos más visibles de su carrera: conduce Bendita por El Nueve desde diciembre pasado, participa en MasterChef Celebrity por Telefé y sostiene su unipersonal « Teneme paciencia », que se estrena el 11 de noviembre en Aldo Bonzi y cierra el 5 de diciembre en Palermo.
Tres proyectos sin buscarlos
Según relata, nada de esto fue un plan armado con anticipación. La conducción de Bendita apareció cuando Beto Casella decidió dejar el programa a fin de 2025. Ella era panelista desde hacía años y aceptó quedar al frente. MasterChef Celebrity llegó en paralelo y necesitó el visto bueno del canal para que pudiera participar en otra señal. El resultado es que hoy aparece en pantalla casi todos los días.
Con 31 años de trayectoria, se define como « una obrera del medio, no una celebrity ». Estudió locución en el CoSal, pasó por radio en Energy 101, Radio Disney y La 100, y el año que viene vuelve a la frecuencia: conducirá un programa por Vale 97.5 de 9 a 13. Dice que la radio es el formato que más disfruta.
“Necesité tener los huevos en varias canastas. Se me cae algo, tengo otra cosa.”Edith Hermida
El teatro como tercer eje
El unipersonal lleva más de tres años en cartel. Lo escribió ella, lo dirige Verónica Lorca y cuenta la historia de su propia vida. Las próximas funciones son el 11 de noviembre en el teatro Ratri de Aldo Bonzi y el 5 de diciembre en Terrazas del Paseo La Plaza. Para el público, la entrada permite ver en escena a la misma persona que aparece en televisión haciendo mondongo para los jurados de un reality.
Su infancia en Parque Chacabuco, en una familia de recursos escasos, aparece como clave para entender su forma de trabajar. Hasta los 15 años calentaban el agua para bañarse. Antes de instalarse en los medios animó fiestas infantiles y trabajó en administración. Ella atribuye a esa etapa la costumbre de no depender de un solo ingreso ni de una sola actividad.
Lo que pesa del lado de adentro
Hace dos meses empezó terapia por primera vez. « Empecé porque lo bueno que llega también tiene su lado no tan bueno. Hay turbulencias », explicó. La exposición, los comentarios públicos y el cambio de rol le pesan más de lo que esperaba, y la terapia aparece como el intento de ordenar ese momento que, según reconoce, la tiene desbordada.
A todo eso se suma la vida familiar. Tiene dos hijas, Paloma y Amparo, esta última nacida cuando ella tenía 40 años, y una madre de 87. Los tres proyectos conviven con esa agenda, y ahí es donde la pregunta de fondo se vuelve concreta: cuánto puede sostenerse un ritmo así antes de que algo tenga que ceder.
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