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La huerta que se cuela en el jardín: claves para que septiembre rinda frutos sin resignar flores

Tomate, albahaca y frutillas pueden convivir con romero, laurel y taco de reina si se piensa el espacio antes de sembrar. Una recorrida por los puntos que no conviene dejar librados al azar cuando el calor empieza a apretar.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 18 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Todavía queda algo de fresco en el aire cuando llego al pueblo. Son las nueve de la mañana y el termómetro todavía no pasó los veinte grados, aunque se sabe que en cualquier momento el sol empieza a pegar de verdad. En la vereda de Marta Aguirre, de 58 años, hay tres macetas grandes con albahaca recién trasplantada, un cerco bajo de romero y, del otro lado, un taco de reina que trepa por la reja del frente. "Lo armé de a poco, sin un plano en la cabeza", me cuenta mientras acomoda la manguera. "Un año puse el romero, al siguiente me animé con el tomate y ahora ya no me imagino la primavera sin que las dos cosas convivan".

La escena que describe Marta resume, casi sin querer, una idea que septiembre vuelve a poner sobre la mesa: la huerta de primavera no necesita estar escondida en el fondo del terreno ni separada de las plantas ornamentales. Puede integrarse al jardín, participar de la vista desde la ventana y, al mismo tiempo, dar de comer. Pero para que eso funcione, la planificación empieza antes de elegir la primera semilla.

Pensar el espacio antes que la siembra

Antes de decidir qué cultivar, conviene observar cuánto lugar se tiene, qué sectores reciben sol directo y dónde queda la canilla más cercana. Las plantas de huerta necesitan al menos medio día de exposición solar; en la Argentina, identificar el norte ayuda a reconocer el tramo con mayor asoleamiento. A esa altura del año, la evaporación y la transpiración de las plantas se disparan, y un paso de manguera corto puede hacer la diferencia entre una cosecha razonable y una temporada de frustración.

  • Plantas que permanecen varios años y dan continuidad al conjunto: romero, tomillo, orégano y laurel comestible.
  • Cultivos de temporada que se renuevan cada primavera: tomate, albahaca, berenjena, lechuga y pepino.
  • Opciones para sumar color y estructura: taco de reina sobre alambrados o rejas, con flores amarillas, anaranjadas o rojizas.
  • Frutillas, que suelen requerir una red contra los pájaros; conviene ubicarlas fuera del primer plano para que la cobertura no rompa la estética del jardín.

El detalle que muchos olvidan: lo que se rocía también se come

Cuando las plantas de huerta comparten sector con las ornamentales, cualquier producto fitosanitario que se aplique en el lugar debe estar aprobado para cultivos comestibles, incluso si se rocían sobre los rosales o sobre el cerco de laurel. Es una de las recomendaciones que más se repite entre los viveristas y que, en la práctica, termina siendo el punto flojo de muchas huertas caseras. A la par, sumar compost y humus de lombriz al suelo o a las macetas mejora la estructura y aporta nutrientes sin necesidad de recurrir a fórmulas más agresivas.

Antes de irme, le pregunto a Marta qué le recomendaría a alguien que nunca arrancó. Se queda pensando un segundo, mira su maceta de albahaca y me dice: "Que no espere a tenerlo todo resuelto para empezar. El jardín se va haciendo, como las huertas. Lo importante es no olvidarse de regar". Vuelvo al auto con la sensación de que, en este pueblo, la primavera se mide tanto en flores como en frutos.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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