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Puchero, el guardián de cuatro patas que adoptó la bici policial de Neuquén

Duerme en un colchón en la Comisaría Primera, sale a patrullar con los bicipolicías y se hizo famoso por su leyenda antibírica en el chaleco. Nadie lo trajo: apareció hace más de una década y se quedó para siempre.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Son las primeras horas de la mañana en Neuquén capital y la esquina de Ministro González y Mendoza ya muestra movimiento. En la puerta de la Comisaría Primera, un perro de pelaje oscuro y andar pausado espera con la misma puntualidad que cualquier efectivo de turno. Se llama Puchero, tiene unos doce años, y desde hace más de una década patrulla las calles de la ciudad junto a los agentes que se mueven en bicicleta. Nadie lo trajo: un día apareció y nunca se fue.

Lo que más llama la atención de quienes se cruzan con él es el chaleco impermeable que lleva en el torso. La leyenda, cosida a mano por integrantes de la agrupación Patas Unidas Neuquén, dice: "No me lo robes... yo también tengo frío". Es su credencial callejera, y también la fuente de varios malentendidos. Muchos transeúntes, al verlo caminar al lado de los bicipolicías, asumen que está buscando un hogar. La realidad es otra: Puchero tiene cama fija, vacunas al día y comida asegurada en los destacamentos gracias a los aportes del propio personal.

Una rutina que se extiende por toda la ciudad

Su base oficial es la Comisaría Primera, pero su radio de movimiento es amplio. Recorre la zona del hipermercado Jumbo, el corredor este-oeste y la Comisaría Segunda. Algunos días, simplemente aparece por su cuenta en la División de Policía Motorizada, sobre las calles Petróleo e Intendente Carro. En cada lugar lo conocen, de modo que siempre tiene un rincón donde echarse a descansar después de la caminata. Los bicipolicías son quienes más tiempo comparten con él, y no es casualidad.

Esa modalidad de patrullaje nació en el año 2000 por iniciativa del entonces comisario Mario Barros, junto a un grupo de agentes de Cutral Co que empezaron a cubrir el territorio en bicicleta. Puchero llegó años después y adoptó la rutina como propia. Cuando arranca el turno, ya está listo en la puerta, como lo describe el agente Nemesio Lagos, con nueve años en la fuerza y conocido del perro desde su primer día de servicio. "Aparte de ser un compañero, es el primero que está listo para salir a hacer las tareas de prevención", cuenta Lagos, y agrega: "Cuando pedaleamos siempre hacemos una parada fija para no cansarlo demasiado".

“Se da cuenta enseguida. Solo se pone a ladrar para dar alerta, pero no pasa de eso.”Aldana Campos, agente de la Comisaría Primera

Campos, con tres años en la seccional, estima que Puchero ronda los doce años, quizás algo más. A pesar del paso del tiempo, los controles veterinarios están al día y la edad no parece ser un obstáculo. En la calle combina calma y atención: con otros perros se muestra indiferente y, si alguno lo provoca, directamente lo ignora. En un procedimiento tenso, su reacción es acotada y útil: ladra para alertar, pero no escala. Esa templanza, dicen los agentes, es la que lo convierte en un compañero de fiar.

Las familias que quisieron llevárselo

Hubo intentos concretos de adopción. Vecinos interesados se acercaron a la seccional, y más de un agente lo consideró en algún momento, pero el perro nunca aceptó irse. "Lo quisieron adoptar, pero no pasó nada. Se quedó en la jefatura. Ya es de acá", resume Campos con una mezcla de cariño y resignación. La frase condensa lo que hoy asume toda la fuerza: Puchero no es un perro de la comisaría, es parte de la comisaría.

Mientras el turno avanza y las bicicletas salen a la calle, él vuelve a acomodarse en su colchón. En la puerta de Ministro González y Mendoza, donde todo empezó una mañana cualquiera de hace más de diez años, Puchero sigue siendo, para los vecinos que se detienen a fotografiarlo y para los agentes que pedalean a su lado, una de las presencias más queridas del Neuquén que se cuida entre todos.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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