Qué conviene comer tras entrenar: energía, reparación muscular y agua
Durante la hora posterior al ejercicio el cuerpo absorbe mejor ciertos nutrientes. Carbohidratos, proteínas e hidratación forman la base de esa comida, y los electrolitos completan el cuadro.

Terminar la rutina no significa que el cuerpo deje de trabajar. Según lo que informa el material de base, existe una ventana de entre 30 y 60 minutos después del ejercicio en la que el organismo absorbe con mayor eficiencia los nutrientes que reponen energía y reparan el tejido muscular. La American Heart Association señala que ese período es el más favorable para ingerir carbohidratos y proteínas juntos.
Carbohidratos y proteínas, cada uno con su función
Los carbohidratos sirven para reponer el glucógeno, la reserva de energía que se guarda en los músculos y en el hígado y que el cuerpo consume durante el esfuerzo. Entre las opciones accesibles se mencionan el pan integral, el arroz, la pasta y las frutas. Las proteínas aportan los aminoácidos que intervienen en la reparación y el crecimiento muscular, y el material enumera como fuentes recomendadas la pechuga de pollo sin piel, el salmón, las carnes magras, las legumbres y los frutos secos.
La hidratación completa el esquema
El agua es la opción central, aunque las frutas y verduras con alto contenido de agua también aportan líquidos y micronutrientes. El texto menciona melones, naranjas, frutos rojos, zanahoria y lechuga. El jugo de fruta natural al 100% puede servir a quien busca reponer líquidos y carbohidratos al mismo tiempo. Las bebidas deportivas existen en el mercado, pero suelen contener azúcar y cafeína en cantidades elevadas.
- Sodio, potasio, magnesio y calcio: los electrolitos que regulan el equilibrio de líquidos y la función muscular.
- Frutas y verduras de hoja verde, lácteos bajos en grasa, pescados grasos, frutos secos y semillas: fuentes comunes de estos minerales.
Cuándo alcanza con la comida y cuándo hacen falta suplementos
Una revisión publicada en la revista científica Nutrients identificó cuatro procesos que definen la recuperación posterior al ejercicio: reparación muscular, reposición de glucógeno, rehidratación y manejo de la inflamación. El mismo trabajo indica que una alimentación equilibrada puede ser suficiente para quien entrena a cargas moderadas, y que los suplementos resultan más pertinentes en deportistas con rutinas de alta exigencia.
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