Argentina se anota en la carrera regional por los centros de datos para inteligencia artificial
Energía barata, clima templado y lejanía de zonas en conflicto. Falta algo que el mundo no negocia.

¿Puede Argentina convertirse en la base regional donde se guarden y procesen los datos que mueve la inteligencia artificial? La pregunta suena grande, pero empieza a aparecer cada vez más seguido en las mesas de los inversores globales, y por primera vez con chances concretas.
El contexto ayuda. Los centros de datos pasaron al centro de la agenda tecnológica mundial empujados por el boom de la IA. En paralelo, polos clásicos como Estados Unidos y Europa muestran señales de saturación, y buscan dónde seguir creciendo.
Qué tiene Argentina para tentar
- Energía barata: en Vaca Muerta el megavatio ronda los 50 dólares contra 100 en plazas internacionales, una diferencia de 500 millones de dólares anuales para un centro de datos grande.
- Clima templado y lejanía de conflictos bélicos, dos atouts que reducen riesgo operativo.
- Disponibilidad de tierra y baja densidad poblacional, que aceleran permisos de construcción, como en el proyecto anunciado por la polaca Green Capital en Chubut.
Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric, lo resumió así: el país quedó rezagado en el mercado de centros de datos, pero hoy existe la posibilidad de posicionarse como uno de los hubs más importantes del mundo. Y agregó: Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo.
Lo que viene, según los técnicos
Julián Martín Gurgone, arquitecto de centros de datos de Schneider Electric, proyecta que entre 2025 y 2030 el 60% de los nuevos despliegues estarán orientados a inteligencia artificial, y que el 75% de esas cargas van a pedir refrigeración líquida. Es un cambio técnico que obliga a planificar la infraestructura con varios años de anticipación, algo parecido a decidir el corral antes de comprar el rodeo.
Gerardo Manhard, director de consultoría en energía e infraestructura de Dreicon, reforzó el dato energético: un megavatio a 50 dólares en Vaca Muerta frente a 100 en otros mercados es la diferencia entre un proyecto que cierra los números y uno que no. Esa cuenta es la que miran primero los fondos.
El piso que no se mueve
Las inversiones del rubro arrancan en los mil millones de dólares y maduran en plazos largos, por eso la estabilidad económica y jurídica sigue siendo la condición que más piden los inversores. Es, en criollo, el alambrado perimetral de cualquier negocio serio: si no está firme, no entra el ganado.
El interés ya tiene forma: Green Capital anunció un megacentro de datos en Chubut dedicado a IA. La lectura de los consultados es coincidente: hay oportunidades concretas, pero Argentina necesita asegurar reglas estables y previsibles para que la oportunidad no se quede en promesa. Si te sirve, quedáte con el dato: la energía barata es la puerta de entrada, y la estabilidad es la cerradura.
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