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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Carne, energía y cosechas bajo el pulso del Paraná: lo que ya se mueve y lo que viene en los próximos 20 días

El Niño desborda el Litoral, empuja los cortes hasta 10% antes de Navidad y al mismo tiempo recarga las represas. Mientras el río todavía no llegó al Delta, el campo se prepara para una campaña que pinta mejor que el ciclo previo, aunque con los excesos a la vista.

NC
Norberto CattaneoCampo y producción · · 4 min de lectura
Carne, energía y cosechas bajo el pulso del Paraná: lo que ya se mueve y lo que viene en los próximos 20 días

El Paraná pasó los 26.300 metros cúbicos por segundo en los últimos días y, según los organismos que monitorean la cuenca, el pico todavía no llegó: los técnicos estiman que el agua tardará cerca de veinte días en terminar de bajar hacia el Delta. Para dimensionar el caudal alcanza con un número crudo: equivale a llenar diez piletas olímpicas por segundo. En Corrientes la situación ya golpea a la población, con alrededor de 500 evacuados y un río que se proyecta por encima de los siete metros a la altura de la capital provincial, mientras que en Yacyretá la Entidad Binacional decidió abrir las compuertas del vertedero principal para evacuar el agua acumulada en el embalse.

El efecto inmediato: la carne, otra vez contra el bolsillo

En la góndola, lo más concreto es el precio. El mercado espera subas de hasta 10% en los cortes vacunos antes de las Fiestas, una presión que se suma a la dinámica que ya venía marcada por una oferta ajustada durante todo el año. En el último relevamiento del INDEC, los cortes de vaca habían subido cerca de 1% en un mes, una cifra chica que pesa mucho porque alimentos y bebidas explican el 23,4% del índice de precios al consumidor y la carne sola aporta entre 7% y 13% de ese rubro, según la región. Como el consumo sigue en niveles bajos, los márgenes para trasladar los aumentos son acotados, pero la presión existe y la dinámica del río no ayuda a aflojarla.

No es solo cuestión de oferta. La crecida del Paraná complica la logística ganadera del Litoral: accesos anegados, campos bajo agua y movimientos de hacienda restringidos son parte del menú que ya reportan los productores chaqueños y santafesinos, con impacto directo sobre la disponibilidad de animales gordos para los próximos meses.

Energía más barata como contrapeso

En el frente energético la corriente juega a favor. El exceso hídrico obliga a las represas a turbinar más agua y la hidroelectricidad es la fuente más barata del sistema eléctrico argentino; cuando entra más agua al despacho, se reduce la necesidad de encender centrales térmicas que queman gasoil, fuel oil o gas natural, todos más caros. Eso debería moderar el costo marginal de generación en los próximos meses. La advertencia técnica que hacen desde Yacyretá es que con el río tan crecido aguas abajo cada metro cúbico que pasa por las turbinas rinde menos, de modo que la mejora no es lineal ni automática, pero el sesgo general sigue siendo bajista para el precio de la energía mayorista.

En el campo la cuenta viene con más signo menos

Para el productor la lectura es mixta, pero con varios puntos a favor si la campaña se encuadra dentro de los parámetros normales de un año Niño. En las 15 campañas con este fenómeno registradas desde 1980/81, la soja rindió en promedio 6,1% por encima de su tendencia y el maíz, 6,4%. Sobre una cosecha proyectada para 2026/27 de 155,8 millones de toneladas por la Bolsa de Comercio de Rosario, ese desvío positivo típico representaría unas siete millones de toneladas adicionales. Más volumen agrícola suele traducirse, con el rezago propio del ciclo, en mayor oferta de alimentos y menor presión sobre los precios a lo largo del año próximo.

El riesgo, claro, está en los excesos. Inundaciones prolongadas afectan la logística rural, encarecen fletes, traban entregas de cereal y de carne, y dejan fuera de juego a zonas bajas que esta vez aparecen señaladas en los mapas del Litoral.

Lo que mirar en los próximos 20 días

  • El nivel del Paraná en el Delta: si la onda de crecida llega con valores sostenidos por encima de los registros históricos, podrían repetirse cortes de rutas y aislamiento de pueblos ribereños.
  • La dinámica de precios en carnicerías del AMBA, donde ya se percibe el arrastre de la suba de la hacienda en pie y el faltante estacional de animales terminados antes de las Fiestas.
  • Los partes de Yacyretá y de Cammesa para saber cuánto caudal efectivamente turbina la central y cuánto gas deja de quemarse en el parque térmico.
  • El avance de la siembra gruesa en el centro y norte de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero, donde las lluvias acumuladas ya condicionan la implantación de maíz y de soja de primera.
  • Eventuales nuevas aperturas de compuertas o evacuaciones en Corrientes, Formosa y Misiones si la crecida mantiene su pulso durante la segunda quincena.

Por ahora el pulso del río manda. Para el consumidor argentino el resumen es difícil de esquivar: la carne puede terminar el año con un repunte cercano al 10%, la energía barata que dejan las represas trabaja como contrapeso dentro del costo de vida, y la cosecha que viene pinta mejor que la última, aunque todavía hay que ver cuánto se gana y cuánto se pierde cuando el agua empiece a escurrirse. La dinámica que viene es por demás conocida para cualquier productor que recuerde campañas Niño: mientras el Paraná muestre el lomo de su creciente, el Servicio Meteorológico mantiene el pronóstico de nuevas lluvias significativas sobre el Litoral y el norte de la región pampeana durante los próximos diez a quince días. Quienes trabajan las zonas bajas del corredor Paraná–Santa Fe seguirán mirando el hidrómetro; quienes compran en el supermercado, el cartel de la carnicería.

NC
Norberto CattaneoCampo y producción

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