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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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El montaje que Ken Russell quiso ver en pantalla: Los demonios vuelve a las salas, ahora sin tijera

A 55 años de su estreno, regresa la versión íntegra del film inglés que escandalizó al Vaticano y a los censores: la restauración en 4K recupera una escena de posesión que permanecía inédita fuera de un documental.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El montaje que Ken Russell quiso ver en pantalla: Los demonios vuelve a las salas, ahora sin tijera

Hay películas que nacen malditas y terminan convertidas en leyenda. Los demonios, de Ken Russell, es una de ellas: un retrato incendiario de la Francia del siglo XVII, con monjas poseídas, sexo y un cura que empuja a sus fieles a la hoguera, que en 1971 fue mutilada por la censura, recibió una calificación X en Estados Unidos y hasta sufrió la intervención del Vaticano para impedir que ciertas imágenes se vieran en pantalla. Medio siglo después, esa versión cercenada dejará de ser la única conocida: Warner Bros, a través de su flamante división de cine de autor Clockwork, lanzará una restauración en 4K del montaje que el propio Russell alcanzó a armar antes de morir, con material recuperado que incluye la escena de posesión en la que un crucifijo de gran tamaño termina derribado, hasta ahora solo accesible dentro de un documental.

Un trabajo de archivo con aroma a película maldita

La reconstrucción no fue una tarea solitaria. El crítico Mark Kermode, una de las voces más respetadas del cine de culto en el Reino Unido, acompañó a Russell en la identificación de los fragmentos que habían quedado fuera del corte original: escenas de orgías, pasajes rebajados por la tijera de los organismos de clasificación y, sobre todo, esa secuencia de posesión completa que nunca llegó al circuito comercial. Cuando el director falleció en 2011, ese montaje quedó como una suerte de testamento cinematográfico. Recién ahora, más de una década después, la tecnología y la voluntad de Warner Bros permiten devolverlo a la pantalla grande, también en España, en la versión que Russell siempre quiso que se viera.

La historia que cuenta la película sigue siendo, a la distancia, inquietantemente actual. En una ciudad amurallada de Francia azotada por la peste, un sacerdote con fama de sanador consolida su poder y mantiene relaciones con religiosas que, persuadidas por el diablo o por el deseo, terminan denunciándolo. La mezcla de horror religioso, erotismo explícito y estética casi psicodélica hizo que United Artists se retirara del proyecto antes del estreno, que Warner Bros lo recogiera a último momento y que las tijeras oficiales se cebaran con el metraje. Aun así, la película se convirtió en un fenómeno y, con el correr de los años, en una de las obras más citadas del cine de autor inglés. Por eso el regreso importa: no se trata solo de un rescate técnico, sino de la posibilidad de discutir, por fin, con la versión completa en la mano, qué quiso decir Russell cuando se sentó frente al editor.

  • Los demonios se reestrena en 4K con la versión que Ken Russell preparó antes de morir, que incluye material recuperado de la censura.
  • El lanzamiento internacional es impulsado por Clockwork, la nueva división de cine de autor de Warner Bros, y contempla funciones en España entre otros países.
  • La restauración suma una escena de posesión completa con el derribo de un crucifijo, que solo había podido verse dentro de un documental, además de fragmentos de orgías y otros pasajes recortados en el estreno original.
  • La película se inspira en hechos reales del siglo XVII y narra la denuncia de un grupo de monjas contra un sacerdote al que acusan de herejía en una ciudad francesa asolada por la peste.

La recomendación de la firma

Si alguna vez vieron Los demonios en una copia desteñida de VHS o de DVD y sintieron que algo faltaba, esta es la oportunidad de completar el cuadro. Yo voy a estar en la primera fila: las películas que sobreviven a la censura siempre tienen algo que contarnos sobre la libertad, sobre los tabúes y sobre el precio que pagan los artistas que se animan a nombrarlos en voz alta. Lleven pochoclo, pero también lleven paciencia: dos horas y pico de polémica concentrada merecen silencio, atención y, por qué no, un poco de complicidad con el fantasma de Ken Russell.

AO
Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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