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Domingo, 11 de octubre de 2026
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República Dominicana, el Caribe que ya conquistó a más de 440 mil argentinos y que ahora se descubre de punta a punta

Un país que comparte isla con Haití, con playas para todos los gustos, un casco colonial único en América y una gastronomía que enamora: tres paradas para entender por qué cada vez más viajeros del Cono Sur lo eligen como su destino favorito.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana · · 4 min de lectura
República Dominicana, el Caribe que ya conquistó a más de 440 mil argentinos y que ahora se descubre de punta a punta

Me imagino la escena y no puedo evitar sonreír: un viajero argentino bajando del avión, con el bolso colgando y el cansancio todavía pegado al cuerpo, pero con esa sonrisa enorme de quien acaba de aterrizar en el Caribe. Esa imagen se repitió más de 440.212 veces durante 2025, porque esa fue exactamente la cantidad de compatriotas que llegaron a República Dominicana el año pasado. Y la proyección para este año, según contó el ministro de Turismo David Collado durante la Feria de Turismo de Buenos Aires, donde el país caribeño fue el invitado principal, es superar los 500.000. Argentina ya es el tercer mercado emisor de turistas hacia esa tierra que comparte isla con Haití, solo por detrás de Estados Unidos y Canadá. Los nuestros, además, se quedan un promedio de nueve noches y la gran mayoría repite la experiencia. Cuando un destino enamora así, algo está diciendo más allá del sol y la playa.

Tres formas de conocer el Caribe, una sola isla

Punta Cana sigue siendo el clásico ineludible, con la mayor concentración hotelera del país y uno de los aeropuertos más activos del Caribe. Pero la oferta se ramifica hacia el norte y hacia el centro, y vale la pena animarse a conocerla. Puerto Plata, sobre la costa atlántica, tiene playas organizadas y una infraestructura turística consolidada que la convierten en una alternativa serena. Juan Dolio, a pocos kilómetros de Santo Domingo sobre el mar Caribe, regala aguas calmas y la posibilidad de combinar descanso con escapadas a la capital. Y ahí, en Santo Domingo, aparece la joya que muchos argentinos todavía no se animan a descubrir: un casco histórico que parece detenido en el tiempo.

La Zona Colonial, un Patrimonio de la Humanidad que se está renovando

Caminar por la Zona Colonial de Santo Domingo es hacerlo por uno de los cascos históricos mejor preservados de toda América, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Allí se levanta la Catedral Primada de América, la más antigua del continente, y se extiende la Calle Las Damas, considerada la primera calle pavimentada del Nuevo Mundo, llamada así porque por ella paseaban cada tarde las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón. Entre los edificios del siglo XVI sobresalen el Alcázar de Colón, residencia del hijo de Cristóbal, y la Fortaleza Ozama, la construcción defensiva europea más antigua de América. También está el Panteón de la Patria, que originalmente fue templo jesuita y hoy guarda los restos de los héroes nacionales dominicanos. Toda la zona atraviesa un proceso de restauración que abarca fachadas de iglesias, museos y viviendas de barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara. Algunos edificios siguen tapados por andamiajes, esperando su reapertura como museos: van a encontrarse con una ciudad en plena renovación, y eso le da un sabor particular al recorrido.

  • Mofongo: el plato más típico, hecho con plátano verde machacado, ajo y chicharrón. Se sirve con carnes, mariscos o queso frito. Hay que probarlo al menos una vez.
  • Sancocho: el guiso dominicano por excelencia, un siete de carnes que se cocina lento durante horas y se sirve con arroz y aguacate. Perfecto para almorzar después de una mañana de caminata por la Zona Colonial.
  • Merengue: el ritmo suena en cada colmado, cada bar y cada radio. Es la banda sonora obligatoria de cualquier estadía.
  • Ron y mamajuana: las visitas a fábricas de ron y los bares especializados en mamajuana, el trago tradicional de la isla, son una excusa perfecta para conocer la cultura local de la mano de quienes la viven todos los días.

Dónde comer, cómo llegar y a qué hora animarse

Para quienes planean el traslado, los vuelos desde Buenos Aires suelen llegar al aeropuerto de Punta Cana, que queda a unos 200 kilómetros del centro de Santo Domingo por la ruta que atraviesa la zona este de la isla. El traslado lleva entre dos horas y media y tres horas, dependiendo del tráfico, y conviene salir temprano, alrededor de las 8 de la mañana, para aprovechar la jornada. En Santo Domingo, el restaurante El Conuco, en la zona de Bella Vista, es una apuesta clásica para probar el sancocho y el mofongo en un ambiente familiar, mientras que el Café SBarbero, en pleno corazón de la Zona Colonial, sirve café dominicano de altura y desayunos perfectos antes de empezar a caminar entre paredes del siglo XVI. El horario ideal para recorrer la Zona Colonial es a partir de las 9 de la mañana, cuando abre la Catedral Primada y la luz todavía no pesa tanto sobre los adoquines.

Les confieso algo: cada vez que pienso en República Dominicana me invade una especie de ternura viajera, esa que aparece cuando un lugar te recibe con música, con sabor y con esa historia enorme que todavía late bajo las paredes coloniales. Es un destino que parece pensado para quienes quieren algo más que playa: quieren entender de dónde vienen, comer como locales y volver con ganas de repetir. Así que ya saben, si están pensando en las próximas vacaciones, anímense a cruzar el Caribe. Los esperan nueve noches promedio, un sol que no se cansa y una isla que, palabra más, palabra menos, les va a robar el corazón.

EM
Estela MarconiTurismo y fin de semana

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