San Antonio de Areco, más allá del gaucho: un pueblo donde la artesanía se reinventa en cada taller
A 113 kilómetros de Buenos Aires, plateros, joyeros y diseñadores de autor abren las puertas de sus casas-taller. Cuatro generaciones de oficio, formaciones en el exterior y una galería callejera que sorprende al visitante. Datos prácticos para llegar en micro, dónde dormir y dónde comer.

Le digo siempre a quien me pregunta: San Antonio de Areco no termina en la plaza donde los gauchos desfilan cada noviembre. Hay un San Antonio de Areco que se recorre con los ojos bien abiertos, puerta por puerta, taller por taller, donde la plata se trabaja a fuego lento y donde las telas se pintan a mano como en otra época. Queda a 113 kilómetros de Buenos Aires y, créame, vale cada uno de los kilómetros que se gasta en el camino.
Cuatro décadas de oficio y una identidad que se transmite en familia
Juan Patricio Draghi lleva más de cuarenta años dedicado a la platería. Su padre había abierto una joyería en el pueblo allá por los años cincuenta y fue sumando el oficio de platero a través de distintos aprendizajes. Juan Patricio se subió al banco del taller a los doce años y nunca se fue: hoy, uno de sus hijos trabaja con él, así que la tradición sigue corriendo por las mismas manos. Lo escuché reflexionar sobre algo que todos los que compran deberíamos tener presente: "En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo". Y remató con una frase que define su forma de entender el oficio: "Uno quiere tener una identidad a través del producto acabado, que tenga tu impronta".
La mirada nueva: formaciones en la India, el Ecuador y Japón
A pocas cuadras del taller de Juan Patricio trabaja María Belén Draghi, hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi. Ella volvió al pueblo con una mirada distinta, después de años formándose en joyería de autor en la India, Ecuador y otros destinos. Se especializó en piedras y esmaltes, y no duda en afirmar que "la plata es el metal más bonito del planeta". Pero lo que más me quedó resonando de la charla con ella fue esta defensa de lo imperfecto, que me parece una declaración de principios para estos tiempos: "La gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas".
Un caso distinto es el de Mica Suide, que llegó a Areco en 2021 con una trayectoria que incluye una estadía en Japón. Se enamoró de las fiestas de la Tradición, descubrió el universo de las prendas gauchescas y armó su marca de estampado textil, Agave. Trabaja principalmente con algodón y lino, y fue incorporando boinas, pantalones gauchescos y alpargatas a su línea. Lo que más le importa, me dijo, es que cada prenda lleve la marca de la mano: "Con el tiempo, será cada vez más valioso que te compres una prenda y la veas pintada a mano y hasta con una mancha".
Datos prácticos para armar la escapada
- Cómo llegar: los pasajes en bus desde Buenos Aires salen desde 14.000 pesos por persona, ida y vuelta, dependiendo de la empresa y el horario.
- Dónde dormir: hay hotel cuatro estrellas desde 229.000 pesos la noche, aunque también se consiguen hospedajes más económicos en el casco histórico.
- Qué ver: además del circuito de talleres de platería y joyería, el pueblo estrenó una galería de arte a cielo abierto que vale la pena recorrer.
- Cuándo ir: idealmente de viernes a domingo, cuando la mayoría de los talleres abren sus puertas al visitante y se puede conversar con los artesanos.
- Dónde comer: le recomiendo parar en algún restaurante de la calle principal, donde se sirve el clásico asado de Areco y, si el bolsillo acompaña, hay propuestas de cocina de autor con producto local.
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