Terapia acuática: cuando la pileta se vuelve sala de rehabilitación
La hidroterapia aprovechat la flotabilidad, la resistencia y la temperatura del agua para tratar dolores articulares, lesiones y algunas enfermedades neurologicas. Cómo es una sesión, a quién se indica y por qué cada vez más profesionales la suman a los tratamientos.

El consultorio queda a un costado de la pileta. Desde el borde, mientras una fisioterapeuta toma notas en una planilla, María Ester, 58 años, entra al agua tomandose del pasamanos. En tierra le cuesta doblar la rodilla derecha despues de una protesis de cadera, pero adentro, con el agua a la cintura, dice que siente las piernas mas livianas. Esa sensacion de liviandad no es un capricho: es la base de la terapia acuatica, una modalidad de rehabilitacion que los medicos cada vez suman mas a los tratamientos de artrosis, dolores cronicos y recuperaciones posquirurgicas, entre otros cuadros.
Cuatro propiedades del agua que cambian el movimiento
La terapia acuatica se desarrolla en piletas de poca profundidad, bajo la supervision de fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales. No hace falta saber nadar ni hacer una rutina deportiva: cada sesion se arma despues de una evaluacion individual y se ajusta al estado de salud, la condicion fisica y los objetivos de la persona.
Lo que vuelve distinto al agua es la combinacion de cuatro propiedades fisicas. La flotabilidad reduce el efecto de la gravedad sobre las articulaciones: con el agua a la altura de la cintura, el cuerpo percibe que carga cerca de la mitad de su peso, y eso permite ejecutar movimientos que en tierra resultarian dolorosos o imposibles. La resistencia del agua, mucho mayor que la del aire, obliga a los musculos a trabajar sin necesidad de pesas ni maquinas. La presion hidrostatica, en tanto, puede colaborar en la diminucion de hinchazones en los tejidos blandos. Y la temperatura tibia del agua favorece la relajacion muscular y ayuda a mover las articulaciones con menos rigidez.
Que cuadros se tratan en la pileta
- Artritis y osteoartritis.
- Dolor cronico musculoesqueletico.
- Lesiones de rodilla, cadera, tobillo, cuello, hombro y zona lumbar.
- Recuperacion antes o despues de cirugias ortopedicas, como protesis de cadera o rodilla.
- Fibromialgia, hernias de disco y estenosis espinal.
- Condiciones neurologicas como Parkinson, esclerosis multiple y secuelas de accidente cerebrovascular.
En los casos neurologicos, el sostén que brinda el agua permite practicar coordinacion y marcha con un riesgo mucho menor de caidas, lo que resulta clave para recuperar confianza y autonomia.
“Trabajar en el agua es como hacer fisioterapia con el aporte de la ingravidez. Permite fortalecer el tronco y mejorar el equilibrio antes de pasar a los ejercicios en tierra.”Jenea Smith, fisioterapeuta de la Universidad de Missouri
Una sesion tipica puede combinar movilidad articular, ejercicios de brazos y piernas, trabajo de equilibrio y practica de marcha. Los programas suelen organizarse en ciclos de entre dos y ocho sesiones, con la idea de que la persona vaya ganando fuerza y confianza hasta poder trasladar esos avances al movimiento cotidiano fuera de la pileta.
Maria Ester termino la sesion apoyada en el borde, secandose la cara con la toalla. Antes de volverse a su casa, miro la pileta y me dijo algo que se parece mucho a lo que cuentan los profesionales: en el agua, por un rato, el cuerpo le pesa la mitad y los movimientos le duelen la mitad. Para muchos pacientes, empezar por ahi es la diferencia entre animarse a moverse o quedarse quieto.
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