Un laboratorio de Ituzaingó paraliza la producción, despide a la mitad de su personal y acumula 196 cheques rechazados
Valmax, fabricante de solución fisiológica en monodosis y de las gotas oftalmológicas Valmafilo, dejó cesantes a 30 de sus 60 empleados y mantiene la planta cerrada. El Ministerio de Trabajo bonaerense citará a la firma a una audiencia clave este lunes.

La planta de Laboratorio Valmax en Ituzaingó lleva varias semanas con las máquinas detenidas y las persianas bajas, en un cuadro que combina cesantías, salarios pagados en cuotas y un rojo financiero que la propia información oficial del Banco Central se encarga de dimensionar. La firma, conocida desde los años ochenta por su solución fisiológica en monodosis y por las gotas oftalmológicas Valmafilo, dejó en la calle a 30 de sus 60 empleados y bloqueó el acceso al establecimiento, lo que dejó al resto de la plantilla sin posibilidad concreta de retomar tareas.
Sueldos en cuotas y la mitad de septiembre sin pagar
La crisis salarial empezó a hacerse visible en abril, cuando la dirección de la empresa comenzó a fraccionar el pago de los haberes. En mayo, la firma lo formalizó mediante un comunicado interno, en el que prometió abonar el 50% del sueldo el día 7 de ese mes y el saldo restante el 20. Lo que se presentó como una excepción terminó por instalarse como práctica habitual de aquí en adelante, una derivación que los trabajadores ya dan por descontada y que la compañía no se molesta en revertir. Hoy el laboratorio adeuda la mitad del salario de septiembre sin haber informado todavía una fecha cierta de pago, lo que configura un cuadro de mora sostenida que ya fue elevado a la órbita del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.
El estrangulamiento de caja se refleja con precisión en los registros del Banco Central: Valmax acumula 196 cheques rechazados por falta de fondos, por un total superior a los 156.526.850 pesos. La totalidad de los documentos fue devuelta por una sola razón, que es la ausencia de dinero disponible en las cuentas de la empresa al momento del cobro, y eso compone un indicador muy duro de la situación patrimonial de la firma, más allá de los argumentos que pueda exponer en la audiencia de este lunes.
La lectura del gremio y el Ministerio
Para Marcelo Peretta, titular del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, la explicación combina tres factores que se retroalimentan: una acumulación de stock capaz de abastecer al mercado hasta fin de año, una caída en la demanda de hospitales, farmacias y droguerías, y los plazos cada vez más largos con los que el sector público paga las licitaciones en las que Valmax se convirtió en proveedora desde 2014. Esa conjunción habría derivado en un estrangulamiento financiero que hoy paraliza la planta y deja en evidencia la fragilidad de un modelo demasiado dependiente del Estado como cliente casi exclusivo.
El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, ámbito al que pertenece Ituzaingó, tomó intervención en el conflicto y citó a las partes a una audiencia programada para este lunes, con la exigencia firme de que la empresa presente una propuesta concreta que contemple la regularización de los salarios adeudados y el futuro de los puestos de trabajo. Se trata de un trámite administrativo que puede derivar en sanciones si la firma no comparece o no ofrece respuestas satisfactorias, aunque los antecedentes del sector en contextos similares muestran que la voluntad de pago suele ser la variable crítica.
Una historia que arrancó en los años ochenta
Valmax fue fundada en 1980 por el farmacéutico austríaco Peter Ploder, recibido en la Universidad de Buenos Aires y radicado en el partido de Haedo, que durante más de tres décadas llevó adelante un proyecto industrial chico pero genuino, enfocado en productos estériles de uso masivo. En 2014, Ploder vendió su participación mayoritaria y la compañía reorientó su actividad hacia la producción tercerizada y las licitaciones públicas, un giro estratégico que desde entonces mantuvo la plantilla entre 60 y 70 personas, a costa de ir reemplazando el mercado de farmacia por clientes institucionales cada vez más lentos a la hora de pagar.
- 30 empleados despedidos de una planta que empleaba a 60 personas.
- 156.526.850 pesos en 196 cheques rechazados por falta de fondos.
- Mitad del salario de septiembre adeudada y sin fecha de pago informada.
- Audiencia en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires citada para este lunes.
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