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Martes, 13 de octubre de 2026
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Una semana larga bajo el manto gris: el bloqueo atmosférico que no deja respirar al AMBA

Un centro de altas presiones estacionado en el Atlántico sostiene la humedad, el frío y las lloviznas en Buenos Aires y el conurbano. Lo más inestable se espera el miércoles y el jueves, y la mejoría recien asomaría la semana próxima.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
Una semana larga bajo el manto gris: el bloqueo atmosférico que no deja respirar al AMBA

Estoy caminando por el centro de Acassuso pasadas las ocho de la mañana y la rutina ya se ha vuelto repetitiva: el cielo plomizo, la calzada todavía brillante por la llovizna de la madrugada y un aire húmedo que se mete hasta los huesos pese a que el calendario marca mediados de octubre. Así arranca una nueva jornada en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde un fenómeno meteorológico particular, conocido como bloqueo atmosférico, tiene atrapadas a varias localidades del conurbano y a la Ciudad bajo un mismo manto gris que, según anticiparon los pronosticadores, podría extenderse durante toda la semana.

Qué es el bloqueo atmosférico que sostiene al AMBA bajo techo

La explicación que escuché en distintos informes a los que pude acceder es bastante concreta: hay un centro de altas presiones instalado sobre el océano Atlántico que funciona como una suerte de pared invisible para la circulación regional. Esa configuración impide que otras masas de aire, más cálidas o más secas, puedan avanzar sobre la provincia de Buenos Aires, y por eso el tiempo se queda varado, con vientos del este y del sudeste que refuerzan la sensación de frío y mantienen el ambiente saturado de humedad. Lo que se observa en la práctica es lo que cuentan los vecinos con los que uno se cruza en la calle: cuesta ver el sol y, cuando aparece, lo hace de manera fugaz.

El fenómeno, como me lo sintetizó Marta Olivera, una vecina de San Isidro de 60 años con la que conversé mientras esperaba el colectivo, no implica lluvia constante ni tormentas severas, pero sí una sensación de que el mal tiempo nunca termina de irse del todo. La vecina, que conoce el clima de la zona desde chica, me dijo con una sonrisa resignada que ya perdió la cuenta de los días seguidos que lleva saliendo con campera gruesa, como si estuviéramos en pleno invierno, y lo cierto es que las cifras acompañan esa percepción: las mínimas de la semana se mueven entre los 11 y los 13 °C, mientras que las máximas no lograrán superar los 18 °C, una amplitud térmica muy acotada que habla de un escenario frío para la época del año.

Miércoles y jueves, los días más inestables

  • Miércoles: probabilidad de lluvias superior al 70 %, con chaparrones aislados que podrían dejar hasta 5 milímetros de agua acumulada.
  • Jueves: se perfila como la jornada de mayor actividad dentro de la semana, con hasta 10 milímetros posibles y una probabilidad de precipitación que también supera el 70 %.
  • Zonas ribereñas: vientos sostenidos de entre 10 y 20 km/h, con ráfagas que podrían alcanzar los 40 km/h sobre el tramo central de la semana.
  • Viernes: el cielo seguirá mayormente cubierto, con nuevas chances de lloviznas y temperaturas que se moverán entre los 13 y los 17 °C.

Cierro la recorrida por Acassuso con la sensación de que esta semana, para los que vivimos en el AMBA, va a ser una de esas en las que uno planifica cada salida mirando el celular y la ventana al mismo tiempo, porque las lloviznas intermitentes amenazan con aparecer en cualquier momento. Recién hacia el fin de semana los pronósticos sugieren una baja en la probabilidad de lluvias y, según lo que se pudo saber, las jornadas más estables y con mayor presencia de sol se harían esperar hasta el inicio de la semana próxima, cuando el bloqueo atmosférico finalmente afloje y deje respirar, otra vez, al Área Metropolitana.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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