Alcaraz volvió a sonreír: se calzó la corona en Tokio y se prendió en la historia grande del tenis español
El murciano, número tres del mundo, superó al checo Jiri Lehecka por 7-6 y 6-4, sumó su tercer título de 2026 y alcanzó los 27 trofeos ATP, igualando a David Ferrer. Después de casi cinco meses afuera por una lesión en la muñeca, el chico levantó la copa en el Ariake Coliseum.

Arrancamos con la ráfaga de turno: lo que pasó en Tokio no fue un título más, fue la confirmación de que Carlos Alcaraz ya está de vuelta. Seamos sinceros, después de cinco meses parado por la muñeca, el murciano necesitaba levantar un trofeo para sacarse el peso de encima, y vaya si lo hizo. Le ganó la final al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4, en una hora y 36 minutos de juego, y se volvió a calzar la corona del ATP 500 japonés, esa que ya había conquistado en 2025.
Con este campeonato, el número tres del mundo llegó a los 27 títulos ATP y se metió en una conversación enorme: igualó la marca de David Ferrer y quedó a tiro de los registros históricos del tenis español. Claro, todavía tiene por encima a Manuel Orantes, con 34, y muy lejos a Rafael Nadal, con 92, pero a los 23 años el chico tiene tiempo de sobra para seguir trepando. Además, fue su tercer festejo de la temporada 2026, después del Abierto de Australia y el torneo de Doha.
Una final con el sello de la remontada
Porque si algo caracteriza a este pibe, es que nunca se entrega. En el primer set, Lehecka se adelantó con un quiebre y parecía complicarle la tarde, pero Alcaraz recuperó el servicio y estiró el parcial hasta el tie-break. Ahí volvió a quedar abajo, hasta que encadenó cinco puntos al hilo y se lo llevó por 7-4. La segunda manga fue más palo a palo, con los dos sosteniendo sus saques, hasta que el español consiguió el quiebre definitivo y cerró el 6-4 sin necesidad de un tercer set.
Lo más importante, a mi entender, es lo que muestra el contexto: estuvo casi cinco meses afuera, reapareció a fines de agosto en el US Open y este martes 6 de octubre, en el Ariake Coliseum, volvió a gritar campeón. La muñeca lo dejó afuera desde abril, después de sus consagraciones en Australia y Doha, y volver así, con trofeo incluido, tiene un mérito enorme. Su próximo destino será el Masters 1000 de Shanghái, donde la gira asiática seguirá exigiéndole al máximo.
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