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El final que George Lucas cambió en secreto cuando El Imperio Contraataca ya estaba en los cines

Tres semanas, una llamada a contrarreloj y tres planos que reescribieron el cierre de la saga sin que el público se enterara.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El final que George Lucas cambió en secreto cuando El Imperio Contraataca ya estaba en los cines

"La historia se repite. Se llama eterno retorno." La frase de Nietzsche bien podría aplicarse a lo que ocurrió en mayo de 1980 con Star Wars: El Imperio Contraataca, cuando George Lucas miró la copia que ya estaba en pantalla y decidió, sin aviso público, que el final no le cerraba. La película llevaba días proyectándose en alrededor de cien salas en formato de 70 mm y él, en lugar de aceptarlo, llamó a su gente para empezar de nuevo.

El problema era de continuidad: el corte entre la cabina del Halcón Milenario y la sala médica donde Luke y Leia se reencontraban dejaba flotando la duda de si ambos espacios estaban en la misma nave. Para el público común pasó inadvertido, pero para Lucas era un error que no podía quedar así antes del estreno amplio del 18 de junio. Le quedaban tres semanas exactas. Y decidió usarlas.

Tres planos y un equipo en guardia

La orden cayó en Industrial Light & Magic, que ya había visto pasar al equipo por meses de turnos nocturnos. Tom Smith, entonces director general del estudio, pensó primero que era una broma: la película ya estaba en cartelera. Lucas tuvo que aclararle que la salida en 35 mm todavía no había llegado y que había margen para meter mano. Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba de descanso en Los Ángeles, recibió la convocatoria con la misma incredulidad.

  • Un plano más amplio de la flota rebelde para ganar contexto.
  • Un acercamiento al Halcón Milenario justo antes de entrar a su cabina.
  • Un tercer plano que vinculara visualmente la nave con la fragata médica donde están Luke y Leia.

Ralston se juntó con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñar las tomas, que se filmaron en San Rafael, cerca de San Francisco. ILM combinó material de archivo con modelos recién construidos, y el equipo de edición tuvo además que extender la música para acompañar la secuencia ampliada y ajustar parte del diálogo para que sonara como una comunicación por los sistemas internos de la nave, no como una charla directa. Todo entró en el plazo previsto y el estreno del 18 de junio salió con los cambios ya incorporados. Quienes habían visto la película en las primeras semanas y quienes la vieron después estaban mirando finales distintos sin saberlo.

El episodio quedó registrado por J.W. Rinzler en The Making of The Empire Strikes Back, y vuelve a tomar fuerza ahora, más de cuatro décadas después, como una muestra de hasta qué punto Lucas quería que cada plano dijera exactamente lo que él tenía en la cabeza. Para mí, que crecimos esperando el próximo fotograma de la saga, este tipo de historias son un recordatorio de que las películas que amamos también se hacen a último momento, con llamados a deshora y con alguien del otro lado de la línea pensando que es una broma. Si te cruzás con una proyección de El Imperio Contraataca en el canal de streaming o en algún ciclo de cine, quedáte hasta la última escena y mirá el Halcón Milenario con otros ojos: ese plano final se filmó tres semanas más tarde que el resto, y nadie nos lo había contado.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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