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Jueves, 15 de octubre de 2026
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La bicicleta encadenada que no apareció nunca más y la multa que igual cayó sobre el supermercado

Un cliente dejó su rodado con candado en la playa de estacionamiento de un comercio en Neuquén capital, entró a hacer las compras y cuando salió ya no estaba. La Justicia confirmó que el supermercado es responsable por la seguridad de ese espacio y avaló una sanción cercana a los cuatro millones de pesos.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
La bicicleta encadenada que no apareció nunca más y la multa que igual cayó sobre el supermercado

Son las seis y pico de la tarde en una calle céntrica de Neuquén capital y todavía hay gente que se acomoda en las veredas después de un día de calor pesado. Me acerco hasta la esquina donde funcionaba aquel supermercado porque quiero entender qué pasó ahí, y la primera persona que me cruzo es Mabel, 53 años, que vive a dos cuadanas y hace las compras ahí desde hace más de una década. Me dice, mientras acomoda el bolso, que nunca le robaron nada, pero que igual guarda la cartera bien pegada al cuerpo cuando entra. Y me describe una escena que, según lo que me contó después el expediente, es exactamente la que vivió aquel cliente: bajar de la bici, trabarla con candado en el lugar habilitado para bicis, cruzar la puerta automática, hacer el recorrido de góndolas y volver con el chango lleno para encontrarse con que el rodado ya no estaba.

Esa denuncia terminó en la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, que imputó al comercio por fallas de seguridad en sus instalaciones. El supermercado intentó zafar, ejerció su defensa en sede administrativa y después llevó el caso a la Justicia. El fallo judicial le dio la espalda y confirmó la multa, que equivale a cinco canastas básicas alimentarias, un monto cercano a los cuatro millones de pesos, una cifra que, como me lo hace notar Mabel cuando se lo comento, es muchísimo más de lo que sale cualquier bicicleta en una tienda.

Por qué el estacionamiento es responsabilidad del comercio

Lo que me interesa de este caso, y lo que me parece que vale la pena explicar bien, es el razonamiento que aplicó el organismo provincial. La idea es simple y a la vez fuerte: si un comercio habilita una playa de estacionamiento para que la usen sus clientes, se hace cargo de lo que pase adentro de ese perímetro. Es lo mismo que pasa con un auto que queda guardado: el dueño no se puede hacer el desentendido si alguien se lo lleva. Lo mismo vale para la bici encadenada en el lugar correcto, con candado y todo.

“Los bienes que el cliente deja en el espacio de estacionamiento que el comercio pone a disposición están bajo la responsabilidad del establecimiento. Los objetos personales que lleva consigo dentro del local, como el celular o la cartera, quedan bajo su propia custodia.”Dirección Provincial de Protección al Consumidor

Lo que sirve y lo que no frente a un robo

  • El candado y dejar la bici en el sector habilitado son recaudos básicos que suman a favor del consumidor.
  • Los carteles que dicen 'no nos responsabilizamos por hurtos' no tienen valor legal y pueden inducir a error.
  • Si el comercio sigue poniendo esos avisos después de ser notificado, puede recibir una multa extra.
  • La sanción administrativa sirve como prueba preconstituida para el reclamo civil por la reposición del rodado.
  • La causa en el fuero civil sigue abierta y puede derivar en un resarcimiento económico directo al damnificado.

Vuelvo a la esquina de Neuquén donde empecé y me topo otra vez con Mabel, que todavía está ahí tomando unos mates con una vecina. Le cuento el final del expediente y me dice algo que se me queda dando vueltas: 'Yo siempre pensé que si te robaban en el estacionamiento la perdiste, que nadie se hacía cargo. Y ahora resulta que sí, que hay alguien a quien reclamarle'. Le pregunto qué haría ella si le pasara lo mismo y me responde, sin dudar: 'Iría a Protección al Consumidor, ni dudarlo'. Cierro la nota con esa frase, porque me parece que es la mejor síntesis de por qué casos como este terminan importando más allá de la bicicleta en sí: sirven para que la próxima vez que alguien vea un cartel de esos que avisan que no se responsabilizan por nada, sepa que ese papel pintado no vale ni el corcho en el que está pegado.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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