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LS, el debut de Luján Sáez en las pasarelas: "Mi propio camino, con libertad"

La hija del creador de Ona Sáez presentó en la última edición de Bafweek su marca personal, con una colección nocturna, denim y brillos que se plantó como una propuesta propia, más allá del apellido.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 4 min de lectura
LS, el debut de Luján Sáez en las pasarelas: "Mi propio camino, con libertad"

Son las nueve de la noche en un galpón del barrio de Palermo y la pasarela todavía está vacía, apenas unos focos tibios y un grupo de músicas afinando entre bambalinas. En pocos minutos, las modelos van a empezar a desfilar con jeans anchos, tops de foil y capas que se superponen como si fueran corazas suaves. La encargada de que todo esto pase es Luján Sáez, que a los veintipocos años se paró por primera vez como diseñadora titular en la edición más reciente de Bafweek, el clásico de la moda local.

Yo llegué cuando ya estaba entrando el público y vi a varias jóvenes acomodarse en las gradas con el celular en alto. Una de ellas, Mora, 24 años, me dijo mientras buscaba un lugar: "Vine porque sigo a Luján desde que era chica, cuando la veía en las fotos con su viejo. Quiero ver qué hace ella sola". A su lado, Carolina, 51, reconoció que se acercó "por curiosidad más que nada, porque soy de la generación de Ona Sáez y quiero ver si la nena le sale con lo mismo o con otra cosa".

Un apellido que es marca y mochila

Luján creció adentro de una familia que durante años fue sinónimo de diseño argentino de autor. Su padre, Santiago Sáez, estuvo al frente de Ona Sáez, una de las firmas más convocantes del circuito local a comienzos de los dos mil. Su madre, en tanto, se desenvolvió como productora de moda. Ese mundo fue su primera escuela, la trastienda donde aprendió a mirar una colección antes de aprender a comprarla.

Con ese capital a cuestas, la diseñadora decidió armar su propio sello y bautizarlo con sus iniciales: LS. La idea, según contó ella misma, fue construir un camino con reglas propias. "Nació como una manera de construir mi propio camino y expresarme con libertad, siempre tomando referencias y guiños de todo lo que me formó", explicó a este portal antes del desfile.

N.1, una colección pensada como experiencia

La primera colección se llama N.1, un nombre que la propia Sáez describe como un punto de partida más que como una carta de presentación cerrada. El denim aparece como tela central, pero la propuesta se completa con cuero, encaje y prendas con apliques de brillos, en una mezcla deliberada entre lo deportivo y lo glamoroso. Las siluetas son amplias, con pantalones exagerados, capas y superposiciones que juegan con la idea de vestirse como si uno se estuviera armando una armadura personal para salir a la noche.

El desfile no fue un simple recorrido de looks: tuvo música en vivo y una puesta pensada para que la ropa, las modelos y el escenario dialogaran. Varias de las llamadas musas de la marca, amigas y artistas del entorno cercano de la diseñadora, fueron las encargadas de mostrar las prendas en pasarela. "Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca", resumió Luján antes del show.

Cómo se diseña cuando el espejo sos vos misma

El método de trabajo de Luján empieza, según sus propias palabras, con una pregunta chica pero exigente: ¿me lo pondría yo? A partir de ahí, prueba las prendas con amigas y artistas cercanas, observa cómo cambia una misma remera o un mismo pantalón según quién lo lleva, y desde esa observación ajusta materiales, talles y caídas. Esa lógica explica por qué en N.1 conviven el jean clásico con texturas que parecen sacadas de un boliche.

  • Denim como tela rectora, presente en casi todos los looks de la pasarela.
  • Cuero, encaje y apliques de foil y brillos para la cuota nocturna.
  • Siluetas amplias, con pantalones exagerados y capas superpuestas.
  • Puesta en escena con música en vivo, pensada como experiencia más allá del desfile.

La consumidora que Luján imagina para LS no tiene una edad definida: es, dice, alguien que usa la ropa como herramienta de expresión. "Me interesa vestir a alguien que quiere entrar a un lugar y sentirse seguro, distinto, un poco protagonista", afirmó. La escena nocturna porteña, los recitales, los clubes y las nuevas camadas de artistas locales funcionan como su mesa de trabajo permanente.

Sobre el peso del apellido, la respuesta fue seca y sin rodeos. "Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura", lanzó. En el galpón de Palermo, mientras sonaban los últimos temas del vivo y las modelos volvían a desfilar para el saludo final, la frase sonó menos a defensa y más a declaración de principios. Carolina, la espectadora de 51 años que me había confesado su curiosidad al principio, salió aplaudiendo y me dijo, ya en la vereda: "La nena la lleva. No es lo mismo que el padre, pero tiene voz propia". Y esa, parece, es exactamente la idea.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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