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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Neuquén entra en modo alerta: cuando el agua recuerda los caminos que la sequía le había borrado

Tras décadas sin lluvias abundantes, la provincia amanece con los suelos empapados y los arroyos volviendo a sus cauces viejos. Especialistas y autoridades piden a las familias prepararse antes de que una tormenta convective descargue en minutos lo que nadie esperaba.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
Neuquén entra en modo alerta: cuando el agua recuerda los caminos que la sequía le había borrado

Estoy parada en la calle principal de un pueblo del interior neuquino y el aire tiene un peso distinto al de otras veces. El cielo cierra temprano, las cunetas largan agua sucia y los vecinos miran hacia las bardas con esa mezcla de respeto que se le tiene a lo que ya se vio antes. Marta, 58 años, me dice mientras acomoda unas bolsas en el patio: 'Acá siempre fue así, el problema es que nos habíamos confiado porque llevábamos años sin agua'. Esa frase, que escucho en distintas versiones a lo largo de la jornada, resume lo que está pasando en buena parte de Neuquén: el fenómeno de El Niño encuentra una provincia con los suelos saturados, los arroyos que recuperan cauces secos y una población que, en muchos casos, había dejado de pensar en la emergencia.

Por qué este escenario preocupa más que una tormenta aislada

Después de décadas de sequía, las lluvias de las últimas semanas saturaron el terreno y provocaron que el agua escurra con rapidez hacia arroyos y cañadones que permanecieron secos durante años. Lo explica con un tono muy didáctico Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de la provincia: 'Las tormentas convectivas pueden formarse en pocos minutos y descargar grandes cantidades de agua en un área reducida. Un lugar puede atravesar el día sin inconvenientes y, de repente, sufrir anegamientos o crecidas'. Y hay un dato que a mí, como vecina de una zona que varias veces se inundó, me deja pensando: el agua no siempre cae donde genera el daño. Una precipitación intensa en una cuenca alejada puede convertir un arroyo aparentemente tranquilo en una corriente de gran fuerza. Por eso, lo que parece ajeno el clima solo al vecino se transforma solo en cuestión de horas.

Qué hacer antes de que llegue la emergencia

  • Conocer de antemano las vías de evacuación del barrio o la localidad, sin esperar a que la sirena suene para empezar a pensar adónde ir.
  • Identificar con tiempo a las personas del entorno cercano que puedan necesitar ayuda para trasladarse: pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores o vecinos con dificultades de movilidad.
  • Armar un kit de emergencia con documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable en reserva, linterna, radio a pila y lo necesario para abandonar la vivienda si las autoridades lo indican.
  • Prestar especial atención a la reserva de agua potable, porque las emergencias suelen afectar los sistemas de abastecimiento y las soluciones tardan en llegar.
  • En localidades rurales o con accesos vulnerables, contemplar la posibilidad de quedar aislados durante varias horas o incluso días, y tener claros los puntos de encuentro y los centros de evacuación que define cada municipio.

Mientras recojo las versiones de la jornada, vuelvo a la casa de la calle principal. Marta me alcanza un mate y me señala el cañadón que está a dos cuadras: 'Antes era un badén, después un camino, hoy otra vez parece un río chico'. Esa imagen, que se repite en pueblos y parajes de toda la provincia, es la que terminó de armarme la nota. Lo que durante años fue un detalle del paisaje vuelve a ser protagonista y, como me insiste cada vecina y cada funcionario con los que hablé, la diferencia entre un susto y una tragedia se juega en lo que se hace antes de que el cielo se cierre.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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