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Milán bajó el telón con una pasarela que apostó al brillo, la lencería y el descontrol creativo

La Semana de la Moda italiana presentó las colecciones primavera-verano 2027 de las grandes casas, con Prada, Fendi, Gucci, Dolce & Gabbana y Armani como epicentros de una temporada que mezcló experimentación, maximalismo y algunas despedidas sonadas.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 4 min de lectura
Milán bajó el telón con una pasarela que apostó al brillo, la lencería y el descontrol creativo

La última jornada de la Semana de la Moda de Milán arrancó con ese rumor particular que solo se escucha cuando las luces de la pasarela todavía están tibias y las invitadas acomodan los programas en la última fila. Ahí, en medio de ese murmullo, se fue armando el mapa de lo que se va a usar el próximo verano: faldas con aberturas, lentejuelas que no piden permiso, prendas que parecen salidas de un cajón de lencería y estampados que parecen gritar a los cuatro vientos. La temporada primavera-verano 2027 que acaban de presentar las grandes casas italianas es, en definitiva, una invitación a perder el miedo al exceso.

En las cinco jornadas que terminaron este sábado, las pasarelas milanesas ofrecieron un recorrido que fue de la experimentación más conceptual al maximalismo más desatado, con el brillo y la sensualidad como hilo conductor. Las casas históricas de la moda italiana apostaron por propuestas que combinaron referencias de archivo, guiños históricos y una buena dosis de riesgo creativo, en lo que varios entendidos ya empiezan a leer como un punto de inflexión después de varias temporadas de prudencia estética.

Prada abrió el juego con la falda como bandera

Miuccia Prada y Raf Simons volvieron a poner a la falda en el centro de la escena. La dupla creativa exploró un abanico amplísimo de siluetas: desde los clásicos plisados hasta rectos rigurosos, con grandes aberturas que dejaban ver las piernas, estampados florales, lazos, lentejuelas y apliques con aire de bijou. La propuesta funcionó como una declaración de principios: la falda, esa prenda tantas veces relegada, vuelve a ser el elemento desde el cual se construye un guardarropas entero.

Fendi, en tanto, eligió poner la sensualidad en primer plano. La colección recurrió a transparencias, encajes y prendas directamente inspiradas en la lencería, en una evocación deliberada de los años 70. La casa rindió además un homenaje explícito a Raffaella Carrà, la figura italiana que convirtió el destello y la picardía en una forma de arte. El resultado fue una pasarela que miró al pasado sin nostalgia, pero con la clara intención de recuperar una cierta alegría de vestirse.

Maximalismo, despedidas y debuts

La experimentación también tuvo su lugar. En Marni, la directora creativa Meryll Rogge apostó por combinaciones que en cualquier otro contexto sonarían imposibles: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres amplios con pantalones de cuero. Roberto Cavalli, por su parte, volvió de lleno al espíritu de los 2000, con estampados animales, denim de tiro bien bajo y transparencias que dejaron poco a la imaginación.

Gucci presentó su segunda colección con Demna al frente, en una puesta en escena que simulaba el interior de una boutique de lujo. La sastrería entallada, las referencias ecuestres y los abrigos de piel sintética convivieron con faldas de clara inspiración noventera. En tanto, Dolce & Gabbana se sumergió en los guardarropas de las grandes familias sicilianas para construir una colección donde los encajes, los estampados de leopardo, los bordados y las joyas de herencia familiar se mezclaron como si fueran recuerdos de un álbum antiguo.

El cierre estuvo a cargo de Armani, con Silvana Armani a la cabeza, que presentó una propuesta que respetó la elegancia característica de la casa pero le sumó cristales, lentejuelas y tejidos metalizados. Bajo una bola disco, desfilaron vestidos fluidos en blanco y negro, con escotes pronunciados y siluetas ligeras que volvieron a poner al brillo como palabra clave de la temporada.

Los movimientos creativos que dejó la semana

  • Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años como director creativo de la marca, en una de las despedidas más comentadas de la semana.
  • Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que buscó recuperar el humor y la irreverencia históricamente asociados a la firma.
  • Demna atraviesa su segunda colección al frente de Gucci, en una etapa donde la maison empieza a delinear su propia identidad bajo su liderazgo.
  • Silvana Armani tomó las riendas de la pasarela de Armani, en una transición que busca mantener la elegancia clásica de la casa sin renunciar a la experimentación con texturas y brillos.

Cuando las luces de la última pasarela se apagaron y los asistentes empezaron a desfilar hacia la salida, quedó flotando una sensación compartida: la moda italiana volvió a animarse a dar un paso más largo de lo habitual. Entre faldas con aberturas, lentejuelas, encajes y estampados que parecen sacados de un álbum familiar, la temporada primavera-verano 2027 que se vio en Milán propone algo que, en los tiempos que corren, no es poca cosa: vestirse sin pedir permiso.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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