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Se profundiza la sangría de empresas: casi mil cierres en julio y 32.000 bajas en menos de tres años

El registro de firmas con empleados formales tocó en julio el nivel más bajo desde fines de ese año y encadenó 18 meses consecutivos en retroceso, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Comercio, industria y agro concentran la mayor parte de las caídas.

NC
Norberto CattaneoCampo y producción · · 3 min de lectura
Se profundiza la sangría de empresas: casi mil cierres en julio y 32.000 bajas en menos de tres años

La foto del empleo formal argentino volvió a moverse en dirección contraria en julio: en ese mes funcionaban en el país 480.067 empresas con al menos un trabajador registrado, la marca más baja desde noviembre de 2023 y el cierre de una racha de dieciocho meses seguidos de caída que no encuentra piso, de acuerdo con los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. La diferencia respecto de aquel piso previo es de 32.290 firmas menos, una contracción acumulada de 6,3% en menos de tres años.

En el punta a punta, el deterioro se vuelve más notorio. En enero de 2024 el registro había tocado su máximo reciente, con 514.204 empresas activas. Desde entonces, todos los meses cerraron con saldo negativo: el promedio de unidades desaparecidas en ese tramo llega a 1.138 por mes. Solo en julio se restaron 948 firmas frente a junio, cuando el total era de 481.015, la variación mensual más chica del año, aunque insuficiente para torcer la tendencia.

El factor importador y la demanda interna

Para Hernán Bergstein, economista especializado en pymes y docente de la Universidad Nacional de Lanús, la dinámica combina tres frentes que se alimentan entre sí. El primero es el ingreso de importaciones a precios bajos, que pone contra las cuerdas a las firmas industriales chicas. El segundo es la caída del salario real, que achica el consumo y empuja a las empresas a reducir producción hasta cerrar. El tercero, la menor demanda del Estado como comprador de bienes y servicios.

“Las empresas bajan su producción hasta cerrar porque no tienen demanda.”Hernán Bergstein, economista y docente de la UNLa

A ese cuadro, Bergstein suma un mecanismo de propagación que golpea de manera encadenada. Cuando una firma vende menos, traslada la situación a sus proveedores, que pierden facturación y pueden terminar cerrando. El proceso alcanza a pymes de distintos rubros y termina afectando también a los empleados que dependen de esa red.

Los sectores más golpeados

  • Comercio, industria y agro concentran la mayor parte de los cierres, con 15.353 bajas acumuladas hasta junio, según los datos con apertura sectorial de la SRT.
  • La última vez que el registro marcó un saldo mensual positivo fue enero de 2025, cuando se sumaron 1.194 firmas.
  • Desde febrero de 2025 ningún mes cerró con variaciones y el piso de 480.067 firmas registrado en julio quedó como el más bajo de toda la serie.

En un contexto de cosecha gruesa que sigue dependiendo de la previsibilidad climática y donde el precio de la soja funciona otra vez como referencia ineludible para cualquier cálculo de costos en el interior productivo, la fotografía de las PyMEs suma presión sobre las economías locales. Para los productores del partido de Pergamino, la comparación con la última campaña asoma como espejo obligado: mientras el grano busca sostenerse en Chicago, la demanda interna de maquinaria, insumos y servicios sigue retrayéndose y amenaza con profundizar la poda en el entramado de proveedores que rodea al campo.

El factor climático, otra variable

El cierre de empresas se mide también en el calendario agropecuario. Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional para los próximos días anticipan lluvias aisladas sobre el centro y el norte de la región pampeana, con acumulados moderados que pueden aliviar perfiles luego de un julio con registros por debajo de la media. En el oeste de Buenos Aires y el norte de La Pampa, en cambio, la probabilidad de se mantiene baja y la falta de humedad empieza a preocupar de cara a la siembra de granos finos, otro factor que puede terminar ajustando la demanda de servicios y, por arrastre, la cuenta de PyMEs en los pueblos del interior.

NC
Norberto CattaneoCampo y producción

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